Tragedia de payasos

Al dueño del circo le falta perspicacia, pero le sobran chistes y  sonrisas infantiles. Le falta también sagacidad para contratar mejores payasos. Pero…. el dueño del circo, a pesar de todo, hace lo que puede.

De todos modos en el circo los payasos dicen que hacen muy bien su función como quiere el dueño y los espectadores. Y todos dicen tener, además, bien fundamentada su filosofía de vida: amar su profesión, porque, como su jefe, han decidido  instalarse en una  carpa de existencia surrealista, que en cierta medida, los protege de la vida real que experimentan los comunes y corrientes espectadores del espectáculo circense.

Los payasos menos malos son contados con los dedos dela mano. ¡Es una tragedia de payasos! Sin embargo, ellos hacen lo suyo y tratan de divertir a su manera al honorable público. Pero el dueño del circo, que también trabaja como payaso debido a la austeridad del negocio, es el protagonista central de la función y el más hábil para sacar carcajadas y gestos de asombro en los palcos y en las gradas, que están ávidas para olvidar y escapar de sus penas y sufrimientos de su diario vivir.

En este circo de pueblo nadie se rinde, y si el dueño observa a algún payaso que no imita su sutil sentido del humor, lo pone literalmente en las garras del único famélico cachorro de león que sobrevive en la jaula, gracias a las dádivas de los filántropos defensores de los animales.

El modelo de gestión del circo ha sido reorganizado en estos días bajo el mando del dueño, el comandante en jefe de las fuerzas especiales circenses, con la utilización de una estrategia de guerra para que el negocio no se derrumbe como castillo de naipes. Para evitar precisamente su debacle, una novedosa pista cubierta de hielo traído expresamente por Baltazar Ushca, el último hielero del Chimborazo, ha sido instalada para tratar de alcanzar el aplauso del respetable.

En este gélido escenario se ha ideado presentar, además de sus espectáculos clásicos, los siguientes números con excelente técnica y alta calidad estética: la rueda de la muerte con tres motoristas, infernal ingenio giratorio para contener el aliento del público; el tren hielero seguido de caballos blancos que trotan en círculo; el patinaje artístico individual, la danza sincronizada de jóvenes parejas; la contorsión increíble de la mujer manguera; el fino humor de género sexual del payaso mayor; y un número especial, consistente en el despegue del helicóptero atómico acompañado del estrépito metálico de la propia banda del  circo. Toda esta barahúnda circense, inspirada en el Cirque du Soleil, se dará en medio de luces LED, música andina y trajes especiales.  

Se espera que el circo con estas novedosas y atractivas presentaciones atraiga con fuerza a los espectadores que desean escapar a la fantasía. “Pan y circo”, como se decía en el mundo romano.  ¡Un circo con pista de hielo para la diversión de todos!

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