Desde la ventana sin salir de casa….

En este obligado confinamiento les propongo mis estimados amigos, desde la ventana sin salir de casa, hacer un viaje imaginario. No solo para escaparnos de la ciudad, el país, el continente y la Tierra, sino para adentrarnos en el espacio interestelar.

Pero,  para realizar este fantástico viaje, debemos cumplir ciertas reglas de la ciencia y los países que han conquistado el espacio.

Fuera del sistema solar, nuestro destino más cercano es el exoplaneta Próxima b, descubierto en 2016, que orbita dentro de la zona habitable de la estrella enana roja Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol. La distancia que debemos recorrer es de unos 40.000.000.000.000 kilómetros. Si  viajamos en una sonda con los motores de propulsión actuales, tardaríamos 75.000 años en llegar a nuestro vecino; pero si lo haríamos en un cohete a la velocidad cercana a la de la luz, que podría ser diseñado después de un siglo, llegaremos en tan solo 4.23 años.

Luego tomaremos una ruta más ambiciosa. Y como ya somos viajeros experimentados e inmortales, vamos a viajar no solo miles de años, sino que escaparemos en un viaje de verano cósmico por millones de años, para salir de nuestra galaxia Vía Láctea para visitar la vecina  Andrómeda y otras pequeñas que forman el  Grupo Local de un tamaño de unos 10 millones de años luz que, aunque parezca muy grande, es sólo un polvo estelar de la dimensión del 0.00000000001% del universo que hoy observamos.

Como soñar no cuesta nada, saldremos del  Grupo Local para darnos una vuelta por el supercúmulo Laniakea, “cielo inmenso” en hawaiano, constituido por cientos de grupos, para desde aquí, – porque tendremos que regresar pronto a la Tierra -, sólo observar a otros millones de supercúmulos desparramados en lontananza cósmica.

Regresaremos igualmente a una velocidad cercana a la de la luz de este largo viaje de varios millones de años hasta llegar al confinamiento fronterizo de nuestro Sistema Solar provinciano. Aquí haremos un trasbordo y tomaremos una obsoleta nave con motores de propulsión convencional para recorrer una distancia aproximada de 12.000.000.000 de kilómetros para disfrutar sin pausa, durante 52 años, el último  y corto tour cósmico para regresar a casa: los planetas enanos Plutón, Haumea, Makemake y Eris; los gigantes helados Neptuno y Urano; los gigantes gaseosos Saturno y Júpiter con sus mágicos anillos; el vecino Marte;  para llegar, por fin, a nuestro querido y contaminado planeta gris, Tierra.  

Desde la ventana sin salir de casa podemos viajar con la imaginación y disfrutar de la grandiosidad, infinitud y extrema belleza del Universo. Un viaje que nos ha hecho olvidar, aunque sea por un momento, el mundo microscópico y venenoso del virus.

¿No es verdad, estimados amigos?

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