El asalto bolsonarista a Brasilia: consecuencias simbólicas desde la arquitectura

La cronología de la transferencia de la Capital tiene una larga historia que se remonta a mediados del siglo18 cuando en 1750 el cartógrafo goiano Francisco Tossi Colombina ejecuta un mapa de Goiás y de las capitanías generales más próximas, sugiriendo la mudanza de la nueva ciudad para esa región. En 1891 la Primera Constitución ordena que, en el Altiplano Central de la República se disponga una “zona de 14.400 kilómetros cuadrados, que será oportunamente delimitada, para que en ella se establezca la futura capital federal”. 

El 8 de abril de 1956 el presidente Juscelino Kubitschek presenta al Congreso el “Mensaje de Anápolis” proponiendo, entre otras medidas, la creación de la Compañía Urbanizadora de la Nueva Capital y el nombre Brasilia para la nueva metrópoli. La construcción comenzó el 23 de octubre de 1956 en una extensa meseta en la zona sureste del Estado de Goiás y el 21 de abril de 1960 se convirtió oficialmente en la capital y en uno de los grandes hitos urbanísticos modernos del mundo, junto con otras ciudades capitales de reciente construcción como Islamabad en Pakistán, Camberra en Australia y Abuya en Nigeria.

Lúcio Costa ganó el concurso para la planificación de la ciudad entre 26 participantes, Oscar Niemeyer con sus poéticos lápices en la búsqueda de la curva sensual (simplicidad, sinuosidad de la línea, libertad, movimiento y fluidez en la dureza del hormigón armado) proyectó la mayoría de los edificios públicos y Roberto Burle Marx diseñó el paisaje urbano. Los tres arquitectos de tendencia política de izquierda.

Se diseñó un modelo de ciudad utópica para una población de 500.000 habitantes donde se pretendía eliminar las clases sociales evocando las propuestas del Pre-urbanismo Progresista de los pensadores europeos del siglo 19, tales como Owen, Fourier, Cabet, o Proudhon. Por esta razón el escritor francés André Malraux calificó a esta aventura urbanística como “Capital de la Esperanza”.

Hoy existe un milagro en Brasilia: el urbano – arquitectónico, turístico, declarado por la UNESCO en 1987 Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad, con un juego mágico de las curvas y los inmensos espacios verdes con sus horizontes infinitos. Y también existe un pecado: la ciudad informe, que nadie la ideó y que fue creciendo como un cáncer de un millón de pobres que son los hijos y nietos de los miles de trabajadores que de todo el país acudieron hace 60 años a construir ese milagro. Es un tercio de la población total hacinados en una inmensa favela gris que rodea la ciudad planificada. El genial Niemeyer, un poco antes de morir, cuando solo le quedaban 10 días para cumplir los 105 años, se lamentó al ver cómo la ciudad que él levantó como una flor nacida del desierto se ve coronada de espinas de las favelas, fruto “de una ocupación desenfrenada del suelo y del oportunismo político”.

La Brasilia política es, según el economista Julio Miragaya, una bella sesentona descansando en su cama de oro. La proletaria es y seguirá siendo, desde su triste anonimato, la voz ronca de su mala conciencia.

La ciudad planificada, bajo las claves del Urbanismo Moderno de la Carta de Atenas de Le Corbusier, contiene la zonificación de las cuatro funciones siguientes: habitar, trabajar, recrearse y circular. Fue construida sobre la base en forma de un avión o ave que apunta al sur-este aunque sus habitantes insisten en su forma de mariposa. Nace de la concepción de Lucio Costa traducida poéticamente en el gesto simple de quien se apodera de un lugar y traza en él dos líneas que se cruzan, simbolizando la señal de la cruz.

A partir de esas dos líneas que se cortan se genera su trazado único e inconfundible:

En el Eixo Monumental, el fuselaje del avión, se emplazan: la Zona Industrial, de Abastecimientos, la Estación de Ferrocarriles para la conexión con el resto del País, el Sector Militar con el Cuartel General del Ejército, Centros Deportivos y el Estadio, oficinas para el D.F y municipales, emisoras de radio y la Torre de Televisión – Mirador de 218 metros de altura.

En el corte del fuselaje con sus alas se crea una gran plataforma, libre de tráfico, un remanso donde se concentran la Fuente Luminosa y Sonora, los Correos y Telégrafos, la Telefónica, centros comerciales, cines, restaurantes, el Teatro Nacional, el Banco del Brasil, Petrobrás y la estación rodoviária subterránea interurbana.

Mientras que en la cabina de mando del avión imaginario se destacan la Catedral, la Esplanada de los Ministerios con la marcial presencia de 15 ministerios, el Palacio de Itamaratí (Relaciones Exteriores), el Tribunal de Cuentas, y la Plaza de los Tres Poderes, una enorme extensión cubierta de mosaicos de piedras portuguesas. Formando un triángulo equilátero y mirándose de un lado a otro, se levantan las sedes del Congreso Nacional, la Presidencia (Palacio de Planalto) y el Supremo Tribunal Federal garantizando la condición de conjunto y confiriendo un carácter monumental imprevisto. 

En cada edificio la trasparencia del vidrio es solo uno de los símbolos utilizados por Niemeyer para representar la fuerza y la presencia de estos poderes.

En el centro de la inmensa plaza se erigió un monumento de bronce, de 8 metros de altura, denominado “Os Guerreiros” del artista plástico Bruno Giorgi. Popularmente se le nombra “Dois Candangos” en honor a los miles de obreros que construyeron la ciudad, venidos en su mayor parte del Nor-Este de Brasil, como símbolo de valentía y perseverancia.

La nariz del avión contiene áreas verdes y clubes de deportes, sedes de embajadas, el Palacio de la Alborada (Residencia Oficial del presidente) nombre que proviene de la cita de Kubitschek: “Brasilia es el nuevo amanecer en la historia de Brasil”. Por fin, al término del fuselaje,la nariz olfatea el lago artificial del Paranoá de un promedio de 80 Km de perímetro por 5 Km de ancho que atempera el clima tropical de sabana que tiene un alto grado de humedad.

En el Eixo Principal, llamado Eixo Rodoviário, las alas del avión, hay pistas centrales de velocidad, calles laterales para el tráfico local y pasajes subterráneos para peatones. En este arqueado eje de 13 kilómetros se emplazan los sectores residenciales de supermanzanas con bloques de 6 plantas sobre pilotes que representa la verdadera solución del Plan-Piloto para el problema habitacional de los miles de burócratas y sus familias que debían mudarse desde Rio de Janeiro a la nueva Capital. Las super–manzanas contienen bloques residenciales dispuestos de manera variada de tal modo que 4 unidades configuran una vecindad dotada de escuelas, “play-ground”, áreas para la práctica del deporte, comercio local, cine, supermercado, etc.

Cuando Niemeyer proyectó los monumentales edificios seguramente no imaginó que un día una turba enfurecida de miles de bolsonaristas, entre ellos varios militares retirados, vestidos con los colores de la camiseta de la Selección – verdeamarela – y agitando banderas de Brasil, subiría por sus elegantes rampas de mármol blanco para atacar el corazón de la democracia brasileña. Paradójicamente, uno de los motivos para trasladar la capital de Rio de Janeiro al interior era dificultar las hipotéticas protestas contra las autoridades, además de blindarlas de un posible ataque como el perpetrado el domingo 8 de enero.

Pocos lugares en el mundo tienen una superposición de complejidades tan intensas como la Brasilia planificada. Su urbanismo y arquitectura simbolizan la República y la democracia de donde actúan los tres poderes que garantizan el estado democrático de derecho y cualquier acto de asalto a estos símbolos conlleva significados y consecuencias para la memoria y el patrimonio cultural de Brasil.  

Los asaltantes demostraron una deriva violenta, nacionalista, xenófoba, punitivista y antidemocrática, que sería la semilla de un peligroso neofascismo. “El neofascismo bailó una samba de odio al ritmo de Golpe de Estado”, emulando el ataque al Capitolio de Estados Unidos hace dos años, cuando partidarios de Donald Trump irrumpieron en Washington DC el 6 de enero en un intento de impedir que Joe Biden asumiera el cargo.

Los delincuentes bolsonaristas destruyeron parte del patrimonio inmueble, muchos objetos y obras de arte que testimonian la historia brasileña y su legado cultural, pero también plantearon interrogantes que van allá de los objetos y la arquitectura, tocando la médula de la educación, la cultura y el capital político nacional.

Comprender a profundidad las consecuencias simbólicas de estos actos llevará algún tiempo. Por el momento es importante destacar la inmediata respuesta del gobierno de restablecer diligentemente la democracia y de haber iniciado la restauración de la arquitectura y las numerosas obras de arte dañadas.      

Referencias:

  • EL PAIS, Internacional, Joan Royo Gual; “Los bolsonaristas arrestados afrontan penas de hasta 30 años por terrorismo o intento de golpe de Estado”, 14-01-2023.
  • IBID; “Del jarrón chino de 3.500 años al cuadro modernista: el arte destrozado en el asalto bolsonarista”, 13-01-2023.
  • ARCHDAILY. CL, Giovana Martino, traducido por Fabian Dejtiar; “Atentado en Brasilia: Consecuencias simbólicas desde la arquitectura”, 10-01-2023.
  • Página 12, Víctor Hugo Morales; “El neofascismo bailó una samba de odio al rito de Golpe de Estado”, 10-01-2023.
  • EURONEWS. Brasil, Andrea Carlo; “Así se compara el asalto al Congreso de Brasil con el ataque al Capitolio de Estados Unidos”, 09-01-2023.  
  • EL PAIS, Internacional, Naiara Galarraga Cortázar; “Las tres horas que hicieron temblar los cimientos de la democracia brasileña”, 09-01-2023.
  • OP.CIT; “Lula y los jefes del poder legislativo y judicial rechazan en un manifiesto conjunto ´los actos terroristas, vandálicos, delictivos y golpistas´”, 09-01-2023.
  • Partido Justicialista de la PBA; Comunicado, 09-01-2023.
  • Ernesto Samper Pizano, Tweet; 09-01-2023.
  • Página 12; “El análisis de Cristina Kirchner sobre el ataque de los seguidores bolsonaristas al Congreso de Brasil”, 8-01-2023.
  • EL PAIS, Internacional, Federico Rivas Molina; “Lo que se sabe hasta ahora del asalto a la Presidencia, el Congreso y el Supremo en Brasil”, 8-01-2023.
  • Oscar Niemeyer; “Diario-Boceto”, Ed. Manantial SRL, Buenos Aires, 2014.
  • EL PAIS, Internacional, Federico Rivas Molina; “La otra cara de Brasilia”, 21-04-2010.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar