Como estudiante trabajó en el estudio de Sixto Durán Ballén y en la Oficina de Planificación de la Undécima Conferencia Interamericana de Quito de 1957 que se encargó del diseño y la construcción de las edificaciones que demandaba un acontecimiento de esas proporciones: el Palacio Legislativo, la Cancillería, las terminales de los aeropuertos de Quito y Guayaquil, el Hotel Quito, la matriz del IESS y las residencias para estudiantes en la Universidad Central y la Católica de Quito. Se graduó de arquitecto en el año de 1958 y ejerció la docencia hasta su jubilación.
El salto a Europa produjo el cambio al novel Barragán cuando conoció las obras de los grandes maestros europeos y ejecutó trabajos en Roma y París en el Atelier del conocido arquitecto Alain Bourbonnais. Su experiencia de acampar en Ronchamp, la famosa “chapelle” de Le Corbusier, para beber directamente de la fuente de la arquitectura, le marcó su vida. En este mágico lugar comprendió, a través de esa vivencia extrasensorial, que el arquitecto debe ser un artista completo y un escultor de obras para ser habitadas.
A su regreso de Europa se convirtió en un ser estético trabajando los materiales con la adopción y filiación incondicional a un lenguaje expresivo conocido como “Brutalismo”. El principio que rige es poner en evidencia el material y la técnica de la construcción a la vista (hormigones, mamposterías, piedra, madera…) presentándolos al desnudo, para apreciar su fuerza tectónica y facilitar la interpretación de la dimensión estructural de la arquitectura.
En el Templo de la Patria la idea fuerza empuja en restituir la pendiente natural de la montaña con vigas de hormigón vistas. El Templo de la Dolorosa juega con volúmenes desnudos que aluden el paisaje telúrico del Pichincha. En el Banco Holandés Unido la unidad entre forma y estructura se plasma en la composición ordenada rítmicamente en base a módulos. El edifico Artigas con su fachada portante crea una suerte de panel estructural, a manera de celosía, que permite eliminar la columna y convertir la obra en una escultura urbana. El edificio Atrium respeta el lugar, porque la buena arquitectura plantea siempre un respeto místico hacia el paisaje, prolongando la pendiente del barranco de Guápulo. El edificio Ciespal con su cuerpo escultórico emerge sobre la estructura tipo hongo y lo hace singular.
Con su filiación incondicional al “Brutalismo” optó por la técnica del hormigón estructural que difiere de la técnica de las estructuras del acero que están armadas con pernos y tuercas o con suelda eléctrica en un proceso rápido. El proceso del hormigón visto, en cambio, es lento, artesanal, con encofrados especiales, armado – desarmado – vaciado y de cuidados extremos de los detalles…
Buscó parangones entre el espacio arquitectónico y el espacio escultórico. Por esta razón trabajó denodadamente en cerámica y escultura con técnicas en hierro de la vanguardia europea (Picasso, Gonzales, Chillida, Smith), para descubrir otras formas de construir el espacio escultórico. En el año de 1971 presentó su primera exposición escultórica en Quito. ¿Es entonces, en ese momento, en que la escultura toma fuerza y se nutre de la arquitectura de Barragán? ¿O la arquitectura toma fuerza y se nutre de la escultura de Barragán?
Al artista completo que supo descubrir los secretos del hormigón, el hierro y el fuego para fundir tiempos, espacios y memorias, el Colegio de Arquitectos de Pichincha elogia su rotunda obra: “A usted, Arquitecto Milton Barragán, que nos deja su huella impecable y contundente en el entorno de esta ciudad que miramos y caminamos a diario, en sus esculturas que hablan de temas eternos de la humanidad, en su palabra llena de ímpetu, convicción y verdad”.
Referencias.
- Arquitectura y Sociedad, N° 17, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central del Ecuador, Arq. Patricio Serrano y Arq. Manual Durán; “El propósito experimental de las cosas”, Conversación con Milton Barragán Dumet, 2012.
- TRAMA, Evelia Peralta y Rolando Moya; “Guía Arquitectónica de Quito”, 2007.
- Varias páginas de Internet.

