2023: EL AÑO MÁS CALIENTE DE LA TIERRA Y EL DESAFÍO DE LAS CIUDADES

Según estudios científicos rigurosos, como el del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) de la Comisión Europea, está claro que el 2023 será el año más caluroso registrado por los humanos en la Tierra.

La temperatura media del planeta ha subido 1.46 grados Celsius por encima del nivel anterior a la primera revolución industrial de finales del siglo 18 y mediados del 19 que dio lugar al inusitado crecimiento de las grandes ciudades industriales y sus derivados problemas de contaminación, insalubridad, congestión, explotación de los terrenos, etc., señalados con rotundidad por Engels en su libro “La situación de la clase obrera en Inglaterra” de 1845.   

Copernicus y otras agencias climáticas sitúan el límite temporal en 1850, año base, cuando empieza a haber observaciones sistemáticas con instrumentos fiables de medición para calcular la temperatura media del planeta.

Sin embargo, otros estudios científicos han escrudriñado mucho más atrás en el tiempo. No hay registros de termómetros, pero a través de la Paleoclimatología se ha reconstruido el clima del pasado estudiando sus indicios en los anillos de los árboles, el hielo, los sedimentos, etc. El Museo Nacional Ciencias Naturales de España (MNCN/CSIC), que trabaja con árboles, estudió el clima en el pasado remoto, hasta los 11000 años, el período conocido como Holoceno, en el que se desarrolló la agricultura y la civilización humana. Ernesto Tejedor, paleoclimatólogo del Museo ha manifestado: “Se puede decir que seguro, seguro, la época actual es más cálida que los 2000 o 2500 años, y que seguro es más cálida que el Holoceno”.

El año 2023, el más caliente de la Tierra, no es una excepción por cuanto forma parte de una tendencia irreversible de cambio climático en la que está incurso el planeta. El 6 de julio se disparó la temperatura media de la Tierra contabilizándose el mayor dígito diario del que se tiene constancia: 17.2 grados Celsius.

Los factores que han contribuido este año en mayor medida al aumento de la temperatura global son: el ser humano y el patrón natural de El Niño.

A partir del período de la primera revolución industrial se empezó a quemar de forma masiva combustibles fósiles para alimentar la economía mundial. Primero el carbón y luego el petróleo y el gas. Estos combustibles son, a su vez, los que emiten la mayoría de los gases de efecto invernadero que se acumulan y retienen el calor. El de mayor influencia es el dióxido de carbono (CO2) y el segundo en importancia el metano (humedales, ganadería o la producción de combustibles). De este modo se rompe el equilibrio al liberar en unas pocas décadas el carbono que guardan los hidrocarburos fruto de la descomposición de plantas y animales durante miles y miles de años.   

A partir de junio arrancó el fenómeno de El Niño, un patrón natural que hace que las temperaturas de la superficie del agua en las áreas tropicales del océano Pacífico aumenten, fenómeno que acaba teniendo efectos en el clima global. Los científicos han medido olas de calor en el Atlántico Norte y Europa, temperaturas inusualmente altas en la Antártida y tasas de deshielo tan elevadas, algo que es difícil de explicar en estos momentos.

Más allá de estos fenómenos coyunturales y de otros que pueden influir en el cambio climático, como la deforestación mundial y el infierno de fuego de los incendios forestales en Canadá en este año, que emitió mucho más CO2 que el que genera España en un año, la ciencia resume claramente dónde está el problema de fondo: “Mientras las concentraciones de gases de efecto invernadero sigan aumentando, no podemos esperar resultados diferentes a los observados este año”.

Desde la primera revolución industrial no se ha detenido la imparable urbanización del mundo. En 2007 la población urbana superó por primera vez a la rural y para 2050 se espera que la cifra alcance a dos tercios de los terrícolas. De manera inexorable la ciudad engulle al campo en todo el mundo. El proceso es acelerado en los países desarrollados y más lento en otras zonas, pero la perspectiva de futuro es clara: un planeta de hábitat eminentemente urbano.

En esta imparable urbanización del planeta las ciudades son uno de los factores que más contribuyen al cambio climático. Según datos de la ONU consumen una gran parte del suministro energético mundial y son responsables del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, abarcan menos del 2% de la superficie de la Tierra.

Si las ciudades de todo el mundo constituyen la principal causa del cambio climático, pero también pueden formar parte de la solución para lograr la reducción de los nocivos gases de efecto invernadero por su destacado rol como centros de innovación y creatividad.

Las ciudades pueden participar cambiando la forma de planificación, generación, gestión y suministro de energía para la reducción de gases nocivos. Las urbes bien diseñadas, con el cuidado del patrimonio natural y cultural, compactas, la construcción limpia, con usos y ocupación del suelo equilibrados, el espacio público como estrategia, con restricciones a la polución, la apuesta por espacios verdes como infraestructura, la gestión de riegos/oportunidades, reciclaje, agricultura urbana, un sistema de trasporte público sostenible, el ciclista, el peatón, etc., pueden reducir en gran medida la huella de carbono per cápita. Todas estas acciones bien estructuradas alcanzarán muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.            

La vida en comunidad, en un planeta eminentemente urbano y con problemas ambientales irreversibles, coloca a las ciudades ante un futuro con desafíos cruciales. Un futuro en el que la batalla para eliminar el uso de los combustibles fósiles seguirá presente con fuerza, como se advirtió en la reciente cumbre del clima COP28 celebrada en el petro-emirato de Dubái.     

Referencias:

  • El País, América, Naiara Galarraga Gortázar; “La entrada de Brasil en la OPEP como observador pone en cuestión el compromiso de Lula ante la crisis climática”, 10-12-2023.
  • Naciones Unidas, Noticias ONU, COP28: “Los jóvenes afirman que sus voces y necesidades deben primar en las negociaciones sobre el clima”, 8-12-2023.
  • El País, Clima y medio Ambiente, Jaime Porras Ferreyra; “El infierno de fuego en Canadá: los incendios de 2023 han emitido mucho más CO2, que el que genera España en un año”, 08-12-2023.
  • IBID, Manuel Planelles, Clemente Álvarez, Laura Navarro; “2023 es el año más caluroso en milenios: ¿por qué y cómo se mide?”, 06-12-2023.
  • Archdaily. Cl, Cortesía de la Universidad Católica del Uruguay; “Arquitectura, Diseño y Ambiente: una carrera en Uruguay que va más allá del mapa y el territorio”, 30-11-2023.
  • El País Semanal; “El desafío de las ciudades”, N° 2224,12-05-2019.
  • ONU-HABITAT, Resumen Ejecutivo, Informe Mundial sobre Asentamientos Humanos; “Las ciudades y el cambio climático: orientaciones para políticas”, 2011.
  • Fernando Chueca Goitia; “Breve Historia del Urbanismo”, 1979.
  • Leonardo Benévolo; “Historia de la Arquitectura Moderna”, 1974.
  • Varias páginas de Internet.
  • La imagen que acompaña al texto muestra a Licypriya Kangujam, una activista climática, que pide este lunes el fin de los combustibles fósiles en la cumbre del clima COP28 de Dubái. Autor: Thomas Mukoya (REUTERS).  

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