El debate de cuál fue el catalizador que impulsó a la humanidad hacia la agricultura aún no está cerrado. Algunos antropólogos sostienen que fue el pan mientras que otros proponen la cerveza. Pero lo que sí es seguro es que el ser humano hace 13000 años, antes de la invención de la agricultura, en las regiones actuales de Israel, el Mar Negro y China, ya elaboraba vino y cerveza.
¿Esta es la razón por la que a los humanos en todas las épocas de la historia siempre hemos disfrutado de las bebidas fermentadas? La respuesta a esta embriagadora pregunta parece estar mucho más lejos en la línea del tiempo. Rober Dudley publicó en el año 2000 un estudio que llamó la “hipótesis del mono borracho”.
Si viajamos a unos 24 millones de años atrás en el tiempo, hasta el Mioceno temprano, la edad de oro de la evolución de los primates, nuestros antepasados remotos vivían en árboles de los bosques tropicales, al este de África, alimentándose mayormente de fruta. Saltando de árbol en árbol el mono se alimentaba con etanol que emana de la fruta madura convertido en una recompensa nutritiva en la selección natural. Con esta estrategia nutritiva es probable que el alcohol haya sido un componente habitual en la dieta de muchos primates.
Hace 10 millones de años apareció una mutación en la ADH4 que permitía oxidar el etanol unas 40 veces mejor que antes. El chimpancé fue uno de los favorecidos por este milagro de la naturaleza que, literalmente, convirtió el agua en vino. Es bien sabido que le encanta la savia fermentada de la palma de Guinea que contiene un 3% de alcohol.
Pero también existen otros primates que se alimentan de néctar de palma fermentada que contiene más concentración de alcohol. Se ha demostrado que una especie, el primate ave-ave, prefiere beber una agüita espirituosa con una elevada carga de alcohol, a tal punto, que tiene que realizar esfuerzos “sobrehumanos” para no caer como una pera madura de las altas ramas de los árboles.
Este largo viaje por los bosques generosos de abundantes frutas, bendecidas por el dios Baco, ha permitido a nuestros antepasados primates metabolizar y utilizar el etanol de las frutas fermentadas. ¿Por esta razón a los humanos, fruto de la evolución, nos gusta tanto la cerveza y el vino?
Amables lectores de nuestra CLARABOYA, brindemos una copita de buen vino por este nuevo año 2024. Un brindis por la vida, para juntarnos a pensar, poetizar, hacer, sentir, dar, amar… (Galeano).
Un brindis por la vida: Vida / eres como una viña: / atesoras la luz y la repartes / transformada en racimo /. (Neruda).

