Sumak Kawsay: «Los barrios del buen vivir»

El concepto de origen kichwa que suele traducirse como “buen vivir”, se refiere a vivir en armonía con la comunidad, la naturaleza y uno mismo, buscando no solo el bienestar individual, sino el bienestar colectivo y el equilibrio con la Pachamama.

Es vivir en reciprocidad, dar cuando recibimos, agradecer cuando florecemos, compartir cuando tenemos y volver a la tierra con las manos llenas de gratitud.

El verdadero “buen vivir” no consiste en tener y aparentar más, sino en ser parte del todo.

La Pachamama es nuestra primera casa, nuestra casa compartida. Aqui echamos raíces, aquí nos reconocemos, aquí aprendemos que nadie camina solo.

Desde la perspectiva del “buen vivir”, el concepto andino de raíz kichwa (Sumak Kawsay), la arquitecta española Izaskun Chinchilla, catedrática en la University College London, explora en su ensayo “Los barrios del buen vivir”, cómo hacer una ciudad apta para vivir bien. Que la ciudad y el barrio sean semilla, que sus calles sean caminos de encuentro, que sus manos sepan cuidar y que cada corazón recuerde: cuando cuidamos nuestra casa, cuidamos la vida.

La arquitecta articula diferentes propuestas para la regeneración, rehabilitación y diseño ex novo de los barrios de las ciudades a partir de ocho funciones fundamentales de la vida:  nacer, criar, dormir, comer, sanar, jugar, cortejar y caminar. (agregaría participar y soñar para completar el decálogo). Cada una de ellas primordiales en la construcción y el sostenimiento del bienestar, desde una visión que articula tres dimensiones: el cuerpo, el espacio social y el entorno urbano-territorial.

Chinchilla presenta, además,una revisión crítica de la historia de las costumbres cotidianas en diversas ciudades, geografías y tiempos, identificando momentos en los que la prosperidad de las ciudades no se definió por la acumulación económica y la presencia de obras rimbombantes, sino por la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. Es necesario mirar el pasado para reconfigurar la ciudad como un ecosistema de proximidad y equilibrio y reinterpretar el bienestar como una forma de prosperidad colectiva.

Mirada de este modo el modelo del “buen vivir”, la ciudad será el lugar que permite, sin prejuicios ni obstáculos, los gestos más básicos que sostienen la vida. En ella, no solo intervendrán decisiones estratégicas puramente técnicas, sino también decisiones vitales, esenciales para los entornos urbanos y sus ciudadanos.

En estos tiempos de crisis urbana, de modelos de ciudades grises en expansión, vertebradas por el tráfico rodado, centradas en la producción, no en la reproducción, todo pensado para el trabajo y el ocio mercantilizado, con la idea obsesionada de alcanzar los mejores puestos en los “ranking de ciudades” para atraer miradas extrañas, el turismo masivo y la inversión inmobiliaria sin calcular los impactos negativos en la naturaleza, como las ciudades globales que teorizó Saskia Sassen, el texto de Chinchilla invita al optimismo.  

El libro contiene propuestas para rehabilitar y diseñar los barrios a partir de las funciones primordiales de la vida. La idea vertebradora del texto radica en reivindicar el barrio como una escala fundamental para construir una ciudad orientada a la vida. Y el “buen vivir” se expresa en la calidad del entorno cotidiano, la proximidad, el espacio público, la movilidad, la naturaleza y las relaciones comunitarias, frente a las lógicas urbanas que supeditan estas dimensiones a criterios de rentabilidad excesiva y expansión descontrolada.   

Referencias:

  • Izaskum Chinchilla; “Los barrios del buen vivir”, 11-05-2026.
  • El País, Sergio C. Fanjul; “En busca de la buena vida en las ciudades: ´No se planifica la urbe pensando en el bienestar ciudadano´”, 08-08-2026.
  • IA y varias páginas de Internet.  

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