Se desploma el Palacio de los Hurtado de Mendoza

El Palacio señorial castellano que representó el poder del linaje de los Hurtado de Mendoza, en Almazán (Soria), también conocido como de Conde de Altamira y en el que vivieron los Reyes Católicos durante unos meses en 1496, sufrió el 1 de septiembre un importante derrumbe. El colapso producido en la parte posterior del inmueble abrió un enorme boquete en la fachada y dejó al descubierto parte de su interior. Dos plantas y aproximadamente la mitad de la antigua galería gótica se desplomaron, con la pérdida de cinco de los once arcos que componían el piso superior.

Piedras, maderas, cascotes y otros materiales se precipitaron por la ladera hasta alcanzar la ronda del río Duero. El Palacio construido y transformado entre los siglos 15 y 16 y declarado Bien de Interés Cultural en 1991 (BIC) ha sufrido así una grave pérdida patrimonial que vuelve a poner sobre la mesa la necesidad urgente de garantizar su conservación y su futuro. 

El alcalde de Almazán ha denunciado que la pérdida patrimonial ocasionada por el derrumbe es irreparable y ha señalado que el Ayuntamiento venía reclamando insistentemente una intervención en el inmueble. A su juicio la incuria, tanto de la familia propietaria como de los responsables de velar por su protección patrimonial, permitió que el edificio se deteriorara durante años hasta desembocar en una pérdida que hoy resulta, em buena medida, irreversible.

Una mirada del palacio señorial, aún desplomado, permite volver la vista hacia una breve genealogía de la familia Hurtado de Mendoza, un linaje castellano de enorme relevancia entre los siglos 15 y 16 cuya presencia histórica se extendió por diversos territorios de la Corona de Castilla. Su huella fue particularmente significativa en Almazán, el marquesado de Cañete (en la actual provincia de Cuenca), así como en Guadalajara, Álava, Madrid, entre otros lugares.

Seguir el rastro de los Hurtado de Mendoza permite, de algún modo, leer la historia a través de sus vínculos familiares, sus señoríos, alianzas y los territorios sobre los que ejercieron influencia. El Palacio de Almazán constituye, en este sentido, algo más que un simple edificio: es un vestigio material de aquel mundo nobiliario castellano y de una época en la que linaje, territorio y poder estaban estrechamente entrelazados.  

El linaje de la familia Hurtado de Mendoza hunde sus raíces en Álava, en el país vasco. El apellido Mendoza está estrechamente vinculado a la localidad alavesa de Mendoza, situada en las proximidades de Vitoria-Gasteiz, solar de uno de los linajes originarios que alcanzarían una notable relevancia en la historia de Castilla. Desde aquellas tierras alavesas la familia extendió progresivamente sus vínculos, alianzas y dominios hasta otros territorios de la Corona de Castilla.   

La rama Cañete constituye uno de los capítulos más significativos de la historia de los Hurtado de Mendoza. El señorío de Cañete, en tierras de Cuenca, quedó vinculado a esta familia y, con el tiempo, fue elevado por la Corona de Castilla a la dignidad de marquesado. Su genealogía puede resumirse de esta manera:

Juan Hurtado de Mendoza > Honorato de Mendoza > Diego Hurtado de Mendoza y Silva (hombre renacentista, primer marqués de Cañete, diplomático que desempeñó importantes misiones como embajador en Venecia y Roma y ejerció como gobernador de Siena) > Andrés Hurtado de Mendoza (segundo marqués de Cañete y III virrey del Perú) > García Hurtado de Mendoza (gobernador de Chile y posteriormente virrey del Perú).

Esta sucesión muestra cómo el linaje de los Hurtado de Mendoza pasó de su raíz castellana a ocupar posiciones de extraordinaria relevancia política, militar y cultural en Europa y, posteriormente, en los territorios americanos de la Monarquía Hispánica.

La fundación española de Cuenca, en el Ecuador, está directamente vinculada a Andrés Hurtado de Mendoza (ca. 1510 -1560). Nacido en Cuenca, España, perteneció a la poderosa Casa de Mendoza y llegó a ser virrey del Perú entre 1556 y 1560. Desde Lima el virrey dispuso que Gil Ramírez Dávalos fundara una nueva ciudad en la región de Tomebamba a la que se daría el nombre de Cuenca, en deliberada evocación de su ciudad natal.

La Provisión para la fundación fue expedida en Lima el 11 de septiembre de 1556, fecha que este año conmemora su 470° aniversario. Siete meses después, el 12 de abril de 1557, Gil Ramírez Dávalos cumplió la orden y realizó la fundación de la ciudad ecuatoriana.  

Que el Palacio señorial perdido vuelva a la vida y recupere su esplendor, para que la memoria de los Hurtado de Mendoza siga tendiendo, a través del tiempo y del océano, un puente permanente entre la Cuenca castellana y la Cuenca andina.   

Referencias:

  • Heraldo, Diario de Soria, España, 02-09-2026.
  • El País, Cultura: “Se desploman dos plantas del Palacio de los Hurtado de Mendoza de Almazán, declarado Bien de Interés Cultural”, 01-09-2026.
  • Víctor Manuel Albornoz; “Fundación de la Ciudad de Cuenca en América”, Ilustre Municipalidad de Cuenca, 1941.
  • IA y varias páginas de Internet.
  • La imagen que se acompaña fue obtenida del Heraldo, Diario de Soria, España, 02-09-2026.

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