«Estudios Botánicos» de Luis Cordero

Durante el siglo 19 la Botánica experimentó una transformación profunda. Pasó de ser una disciplina descriptiva a convertirse en una ciencia experimental y sistemática, apoyada en la observación rigurosa, la exploración global y el desarrollo de nuevas teorías científicas.

Entre los principales aportes de los investigadores de esa época destacan: la clasificación científica de miles de especies vegetales, el desarrollo de sistemas de taxonomía, el impulso de la fisiología vegetal y el fortalecimiento de jardines botánicos y sociedades científicas como centros de investigación y conservación.

Diversos científicos de los siglos 18 y 19 realizaron importantes expediciones e investigaciones en América que contribuyeron al desarrollo de la Botánica moderna. Entre ellos destacan Humboldt, Mendel, Darwin, Schleiden, De Candolle, Mutis, Caldas y Sodiro.

Luis Cordero, político, escritor, poeta, lingüista y presidente del Ecuador entre 1892 y 1895, desarrolló importantes conocimientos sobre la flora ecuatoriana, especialmente de las provincias del Azuay y Cañar, gracias a su amplia formación humanística y a su constante lectura de obras de Botánica moderna.  

Cordero pasó su juventud entre prados y florestas del occidente andino del Ecuador. Allí desarrolló un profundo contacto con la naturaleza y con las comunidades de la región. Conoció muchos de los nombres que los indígenas daban a cada árbol, a cada yerba, en su lengua quichua que conservaban todavía, como “el único patrimonio que les ha quedado de sus mayores”.

Su libro “ENUMERACIÓN BOTÁNICA de las Principales plantas, así útiles como nocivas, indígenas ó aclimatadas, que se dan en las provincias del Azuay y Cañar de la REPÚBLICA DEL ECUADOR”, fue publicado por la Imprenta de la Universidad de Cuenca el 21 de junio de 1911.  

El opúsculo dirige un mensaje a los jóvenes, particularmente a los estudiantes de Medicina. Los anima a emprender el estudio de la Botánica, motivados tanto por la curiosidad científica como por las exigencias de su futura profesión.

En la obra botánica de Cordero se registran más de cien familias del reino vegetal. En ella, el autor presenta diversos géneros y especies de plantas identificándolas no solo con sus nombres científicos, sino también con los nombres populares o vulgares utilizados por el pueblo, especialmente por las comunidades indígenas. Las especies descritas corresponden principalmente a las provincias de Azuay y Cañar, así como a plantas cultivadas o naturalizadas en la región andina del Ecuador.

La clasificación descrita en el “Resumen” organiza las plantas según usos y aplicaciones en la vida cotidiana. Entre ellas menciona: plantas alimenticias por su follaje, tallos o pencas, por sus granos o semillas, por sus calabazas o cápsulas, por sus cabezuelas, por sus raíces y por sus tubérculos o rizomas; aromáticas, condimenticias, forrajeras, frutales, maderas útiles, medicinales, ornamentales, saponáceas, textiles, tintóreas y varias otras industriales.           

A manera de ejemplo, enumeramos, tan solo, una media docena de descripciones de plantas identificadas tanto por su nombre científico como por el nombre popular. Este método permitía relacionar el conocimiento académico con el saber tradicional.

  • BIxa Orellana / achiote. Planta de nuestros climas cálidos. La pulpa de sus pequeñas semillas se usa como materia colorante, en la preparación de algunas viandas. El pueblo la reconoce como medicamento eficaz contra la epilepsia.
  • Spartium junceum L. / retama. Procedente del Mediterráneo, pero propagada en nuestras comarcas. Sus aromáticas flores dan un bello tinte amarillo y sus semillas en dosis moderadas, son eméticas y purgantes, y se usan, a veces, contra la hidropesía.
  • Opuntia tuna Mill / tuna. De localidades secas y pedregosas. Se conocen tres variedades: la blanca, la amarilla y la roja. La tuna o nopal es planta americana, que abunda desde California hasta el sur de Chile.
  • Persea gratissima / aguacate.  Llamado por los nativos palta. Árbol americano con una variedad de frutos, pero más abultado en parajes calientes como en Yunguilla, y la de frutos menores, en localidades menos cálidas, como Paute y Gualaceo.
  • Canna edulis Ker / achira. Apreciada por los servicios que presta: con sus hojas en ciertas preparaciones culinarias, en aplicaciones medicinales y, finalmente, con sus tubérculos alimenticios que suministran fécula. La más acreditada como comestible es la de las tierras de Girón.
  • Guzmania, var. esp / huicundu. Las hay muchas y hermosas. Son epifitas, es decir, se posan sobre otro vegetal, sin mantenerse a costa de él. Tienen la magia de guardar, en su hermoso receptáculo de un imbricado follaje, fresca y pura, el agua que ha extraído de la atmósfera o que ha recibido de las lluvias.

La dilatada trayectoria investigativa de Cordero fue reconocida por el benemérito padre jesuita italiano Luis Sodiro, destacado naturalista que llegó a Ecuador en 1870 junto con otros científicos durante el gobierno de García Moreno, con el propósito de impulsar la educación y la investigación científica.

Como homenaje a Cordero el padre Sodiro bautizó con su nombre una nueva especie de helecho descubierta en las orillas del río Peripa, en Santo Domingo de los Colorados. La planta recibió el nombre científico Aspleniun Cordero (ver la imagen que se acompaña al texto).

Luis Cordero recopiló y organizó de modo magistral el conocimiento sobre la naturaleza y los usos de las plantas de su época, integrando saber científico, tradición popular y vocabulario indígena. La Universidad Católica de Cuenca publicó recientemente una nueva edición, al cumplirse 115 años de su primera versión. Esta reedición ofrece una lectura accesible, ilustrada y actualizada. Se trata de una edición cuidadosa y valiosa que, al igual que en tiempos de Cordero, invita a apreciar, proteger y conservar las plantas como parte esencial del patrimonio natural de nuestro pequeño y diverso terruño andino.    

Referencias:

  • Luis Cordero; “ENUMERACIÓN BOTÁNICA de las Principales plantas, así útiles como nocivas, indígenas ó aclimatadas que se dan en las provincias de Azuay y Cañar de la REPÚBLICA DEL ECUADOR”, 21-06-1911.
  • Luis Cordero Crespo; “Enumeración Botánica”, Tercera Edición Ilustrada y Nomenclatura Actualizada”, Tomo 1, Universidad Católica de Cuenca, Ecuador, 2026.
  • IA y varias páginas de Internet.
  • El padre jesuita Luis Sodiro, el 27 de junio de 1883, honró a Luis Cordero con la generosa dedicatoria de una nueva planta: un helecho hallado por él en las orillas del río Peripa, en Santo Domingo de los Colorados. Este helecho, desconocido hasta entonces por los botánicos, figura en su obra con el nombre de Aspleniun Cordero.    

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