La Arquitectura Vernácula

Texto presentado en el Programa TRANSITAR, el Ecuador en la cámara de Marcela García, gestionado por SALADENTRO, espacio cultural multifuncional.

Magia latente de sencillez y belleza de su forma.

Tienen actualidad los consejos de Bernard Rudofsky el arquitecto que escribió en 1964 el mítico libro: “Arquitectura sin Arquitectos: una breve introducción a la arquitectura sin pedigrí”. El arquitecto moravo, una región que conforma la República Checa, demuestra que en arquitectura no hay escuela ninguna, que la arquitectura no tiene más que una escuela: acoger o no acoger.

Rudofsky huye de la restringida disciplina que ha gobernado nuestro sentido de la historia de la arquitectura occidental y analiza el arte de construir como un fenómeno universal. Dejando de lado los prejuicios geográficos y sociales que han eclipsado lo que él considera una panorámica total de la arquitectura, el autor ofrece atisbos de mundos que hasta ese entonces resultaban desconocidos e introduce al lector en la arquitectura vernácula, una arquitectura producida por el sentido común, por la actividad espontánea y continua de un pueblo con un patrimonio común.

Rudofsky invitó en su momento, y ese llamado está todavía latente, a mirar y reconocer en ese patrimonio arquitectónico vernáculo una forma de arte que es el resultado de la inteligencia humana aplicada a modos de vida humanos.

Arquitectura impregnada de gran profundidad de valores porque no se fundamenta en la moda. Es inteligente, serena y austera. De soluciones que responden al sentido común. Centrada en la escala de lo doméstico. Con conexión al lugar y por tanto sostenible, lo que refuerza su contemporaneidad. Se anida en el paisaje, crea un nuevo paisaje, con su presencia en el entorno físico se transfigura en lugar significante.

Combina rigor y hedonismo, concilia la disminución del consumo innecesario con las delicias del sano placer. Es un manifiesto arquitectónico vivo ético y estético que se presenta al mundo con dignidad.

El aura del que hablaba Benjamin está presente porque se da una relación casi mágica entre la mano del constructor y la arquitectura vernácula. Cumple una función hipnótica ya que permite percibir su patente sencillez y la belleza de su forma.

El campo y la poética vernácula del construir.

El campo y la casa vernácula, con las cualidades develadas, asumen un poder simbólico. Campo y casa adquieren cosmicidad y por ello conocen los secretos del universo. Conviven con los dioses, los hombres, el cielo y la tierra.

Así se define su expresión. La multiplicación de efectos, por medio de la disminución de medios, es la regla que organiza a la vez un arte de hacer y construir.

Esta táctica constructiva pone de manifiesto una vida especial de los materiales empleados que invita a experimentar una estética aptica antes que óptica. Una estética de cualidades intensivas y un potencial expresivo que la relación estática forma-material tiende a desaparecer en beneficio de una relación de fuerzas-material.

El hábil constructor dibuja formas arquitectónicas que recrean un nuevo paisaje, organizadas por reglas pragmáticas, dependientes de las intuiciones aprendidas en las duras formas de vida  en el campo, pero al mismo tiempo y siempre, muy poéticas.

Devotos de San Jerónimo.

San Jerónimo, el patrón de los traductores, tradujo la Biblia del griego al latín, la Vulgata, es decir, el libro sagrado para el vulgo. Y lo hizo de este modo: “non verbum e verbo, sed sensum exprimere de sensu”, que quiere decir, “no expresando palabra por palabra sino sentido por sentido”.

La arquitectura vernácula, olvidada por la modernidad durante mucho tiempo, tiene valores propios, tanto expresivos, funcionales y culturales que pueden ser considerados por los arquitectos para traducir relaciones formales que pueden oscilar entre la metáfora, la analogía y la alusión.

La analogía entre traducción poética y traducción arquitectónica, siguiendo a San Jerónimo, se hace pertinente. Si el arquitecto toma partido para su proyecto, por ejemplo, desde los sentidos de la arquitectura vernácula debe reconstruir su ethos hacia un nuevo proyecto. La tentación literal del lenguaje fuente al lenguaje destino se habrá superado por una nueva realidad.

Por ejemplo, Álvaro Siza, arquitecto portugués, es un ferviente devoto de San Jerónimo…  

Referencias:

  • Bernard Rudofsky; “Arquitectura sin arquitectos: una breve introducción a la arquitectura sin pedigrí”; 1964.
  • Varios Autores, Pedro Cantero, coordinador; “Sara Llakta, el libro del maíz”, 2009.
  • Facultad de Arquitectura de la Universidad de Cuenca; “Mano a Mano, hablando de Arquitectura”, 2014.
  • El gráfico que acompaña al texto corresponde a la “Casa en Mallorca” de Álvaro Siza.   

Rito + Ruta = El Pase del Niño Viajero

La celebración de los ritos se conoce como rituales y pueden ser muy variados. Cumplen una función sociológica, simbólica, codifican y expresan experiencias básicas, cosmovisiones, valores y actitudes vitales para su supervivencia y reproducción. Algunos rituales son de carácter festivo-popular mientras que otros se desarrollan de forma solemne y elitista.

Los ritos festivo-populares se expresan en lugares simbólicos: una plaza, una calle, una ermita, un paraje, un centro histórico…. De este modo el ritual con todo el patrimonio inmaterial que contiene y el lugar en donde se ritualiza forman un todo indivisible que adquiere un valor especial para una comunidad.    

Harvey dice que los espacios públicos pueden liberarse más fácilmente de lo que nos imaginamos por el hecho de que las prácticas sociales y culturales se espacializan. Las prácticas rituales no se localizan en el interior de una grilla represiva de control social sino que están abiertas a la creatividad y a la acción de la comunidad.

De este modo la idea de ciudad asociada a la creatividad popular lleva a pensar en la sacralización del espacio público como dinámica de una apropiación comunitaria espontánea libre de ataduras y normas reguladoras institucionales.

El Pase del Niño Viajero, una fiesta religiosa de carácter popular que se festeja cada 24 de diciembre por motivo de la celebración del Niño Jesús, es precisamente un ritual religioso festivo que tiene un patrimonio inmaterial y una ruta propia que le da sentido y una rotunda identidad. Es una celebración de alto simbolismo social y cultural que fomenta  la cohesión social por medio de la solidaridad y la redistribución.

La disposición jerárquica de personajes tiene como centro la imagen del Niño Dios, una escultura elaborada en 1823 que el Vicario de la Arquidiócesis de Cuenca la llevó en 1961 a distintos lugares santos. ¡“Un Niño Viajero”!. En el Vaticano recibió la bendición del Papa Juan XXIII.

El barroquismo de los personajes crea una atmósfera densa cargada de alma popular. El Ángel de la Estrella abre el desfile seguido de los tres Reyes Magos, la Virgen María, San José, mayorales, comparsas de pastores, carros alegóricos, grupos de Tucumán que hacen el baile con cintas, grupos étnicos del Ecuador (Cañarejos – Saraguros – Otavaleños – Tsachilas – Jíbaros – Afroecuatorianos), grupos foráneos (Charros – Gitanos – Colombianos – Árabes – etc.) También se destacan grupos de bailarines como los contra-danza y negros-danza. Las mujeres integrantes usan faldas y blusas de colores vivos, turbantes y aretes llamativos.

La fiesta de expresión de fe multitudinaria mantiene su fuerte carácter religioso popular a pesar que en años recientes se han introducido símbolos y personajes descontextualizados. 

La celebración del rito del Pase del Niño y la ruta establecida, la calle Bolívar con todos sus valores esenciales urbanos y arquitectónicos, en unidad de acto, configuran un Patrimonio Nacional de enorme convocatoria que posibilita el mantenimiento y la afirmación de la identidad colectiva comarcana.   

Referencias:

  • Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, Patrimonio Inmaterial; “Pase del Niño Viajero”, Acuerdo Ministerial N° 143, 24-12-2008.
  • Pablo Cosso;”Formas públicas de sacralización des-regulada en el espacio urbano. Religiosidad Popular Católica en la ciudad de Salta”, 09-2010.
  • Varias páginas de Internet.

Breve historia de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Cuenca

Uno de los rasgos de nuestra época es la banalización de la historia o su olvido. Por esta razón es necesario hacer historia, recordar qué es y qué no un momento relevante.  

Un momento relevante lo entendemos como el surgimiento de un nuevo horizonte de significado.

¿Se puede olvidar un momento relevante? Sí y no. Sí, cuando no existe memoria, como sucede en el actual mundo globalizado de dictadura del presente infinito. No, cuando existe el deseo de cambio, de surgimiento de algo nuevo, de un momento relevante.

El texto que presentamos es un breve relato de 5 momentos académicos relevantes y de otros ámbitos de la enseñanza de la arquitectura que han escrito una historia académica de respeto en el contexto regional y nacional. 

Las fuentes primarias provenientes de actas, fuentes documentales y testimonios orales han sido la materia prima para relatar esta historia.

Momento 1: La creación de la Escuela y la Facultad de Arquitectura.

Hasta la primera mitad del siglo 20 las edificaciones eran concebidas predominantemente por hábiles artesanos. A partir de los años 50 y 60, “la arquitectura moderna de las línea rectas” era pensada por ingenieros, pero hacían falta arquitectos para contribuir al  “progreso de la ciudad”. Esta carencia fue solventada por la Universidad.

La historia se inicia el 20 de Septiembre de 1939. En la sesión del Consejo Universitario presidido por el Rector, Doctor Octavio Díaz, se anuncia que la Cámara de Diputados aprobará este día la creación de la Facultad de Ciencias por gestiones realizadas por el Decano de la Facultad de Medicina, Doctor Honorato Loyola.

El 10 de Octubre del mismo año, 1939, el Consejo Universitario resuelve declarar organizada la Facultad de Ciencias Matemáticas y Físicas con 5 escuelas: Agrimensura, Arquitectura, Ingeniería Civil, Minas y Química Industrial. Sólo las Escuelas de Ingeniería Civil y Minas iniciaron sus labores docentes.

En 1957 el Arq. Jorge Roura Cevallos, – funcionario municipal en aquel tiempo -, fue llamado por la Escuela de Ingeniería Civil como profesor de la materia de Arquitectura. Esta asignatura despertó el interés de los estudiantes para organizar un cursillo vocacional del que surgió la decisión de implementar la Escuela de Arquitectura. El Consejo Universitario, el 17 de Junio de 1958, presidido por el Rector, Dr. Carlos Cueva Tamariz, y luego de oír la exposición del Decano de la Facultad de Ciencias Matemáticas, Ing. Daniel Palacios Izquierdo, decide aprobar la organización de la Escuela bajo la dirección del Arq. Roura Cevallos. En el mes de Octubre de este año se da inicio a las clases con 100 alumnos.

El 28 de Noviembre de 1961 el Consejo Universitario aprueba la solicitud del Decano de la Facultad de Ciencias Matemáticas, Ing. Marco Tulio Erazo, para que la Escuela de Arquitectura adquiera la categoría de Facultad. El 22 de Febrero del siguiente año se elige Decano al Arq. Roura Cevallos; Subdecano, Arq. César Burbano; Primer Vocal, Arq. Gastón Ramírez; Segundo Vocal, Ing. Raúl Carrasco; y Secretario, Dr. Leonardo Cordero.

Momento 2: La búsqueda incesante de una “arquitectura moderna apropiada”.

Desde 1961 hasta 1982 hubo un cúmulo de planes de estudio influenciados por las obras de los grandes maestros de Europa y EEUU y luego por las tendencias regionalistas de América Latina. Influencias y tendencias que tuvieron eco en la enseñanza a través de la cátedra de “Proyectos”. Se inició de este modo la búsqueda incesante de una “arquitectura moderna apropiada”, – mal llamada “arquitectura cuencana” -, que supere no sólo las tradiciones vernáculas sino también la arquitectura puritana de las “líneas rectas de los ingenieros”.

Estas propuestas tuvieron, también, influencia en nuestra propia casa: monumentalidad enigmática, construcción reflexiva de los espacios, materialidad y luz, simpleza y pulcritud del hormigón visto y del bermejo ladrillo artesanal acentúan su carácter monolítico, – son las cualidades del edificio de nuestra Facultad -. Fue diseñado por un epígono de Louis Kahn, Álvaro Malo Cordero, uno de los primeros y brillantes graduados. Por su valor fue inscrito, en el 2012, en la Lista de Patrimonio Arquitectónico Moderno del Estado Ecuatoriano.

En concordancia con las demandas local y regional, el plan de estudios de 1982 ofertó el itinerario académico de dos opciones: Planificación Urbana y Proyecto Arquitectónico.

Momento 3: La arquitectura es un producto cultural portador y generador de sentido.

Con el advenimiento de un nuevo milenio y en medio de las vicisitudes de la globalización, una misma esperanza rondó América Latina e insistió que otro mundo era posible.

El plan de estudios del 2001 comprendió que el significado de la arquitectura estaba mediado por sus contextos específicos y que se modela mediante representaciones que forman parte de las estructuras culturales en las que se inscriben.

La pregunta central fue: ¿qué tipo de saberes son los que debe adquirir un estudiante de arquitectura? La respuesta, teniendo como fundamento el modelo educativo adoptado, fue la siguiente: primero, saber proyectar para ordenar, intuir y sintetizar; segundo, saber construir para resolver problemas; tercero, saber pensar para teorizar; y cuarto, saber representar para mirar, analizar, comparar e imaginar.

La inscripción del Centro Histórico de Cuenca en la Lista de Patrimonio Mundial el 1 de Diciembre de 1999 motivó a la Facultad ofrecer la Opción de Restauración Arquitectónica.

Momento 4: La era del “espacio de los flujos” que uniformiza culturas y pulveriza tiempos.

La arquitectura tiene dos importantes vías: o construye obras exponiendo su lógica de la cultura de la navegación electrónica, encerrando a la arquitectura en una abstracción ahistórica formal del “espacio de los flujos”, o se arraiga en los lugares y, de este modo, en la cultura y en la gente. La enseñanza de la arquitectura con la dirección de la segunda lleva a pensar estos tópicos: la planificación sustentable, la cultura, el hábitat, el “derecho a la ciudad”, y el “espacio de los lugares”.

Es necesario, también, advertir que la historia de la arquitectura latinoamericana siempre fue vista a través de un filtro ajeno, occidentalizado, por lo que merece ser pensada sobre los procesos de hibridación que finalmente manifiestan lo que somos: una pluricultura multiétnica con una potencia geográfica y una historia cultural inigualables.

En este contexto el plan de estudios del 2013 contempló una estructura y organización curricular por etapas de formación, contenidos tópicos y sílabos de las asignaturas.

Momento 5: La arquitectura dispone de una epistemología propia.

Alejandro Aravena, arquitecto chileno y ganador del premio Pritzker (2016), afirma:

“Si se logra entender que los problemas de los que la arquitectura tendría que ocuparse son aquellos que le importan a la sociedad, la manera de contribuir es desde ese cuerpo de conocimientos específicos. Es decir, traducir las fuerzas en juego a ´forma´ que finalmente es lo que los arquitectos sabemos hacer”.

Por las hendijas de la feliz proposición académica de Aravena se propagan dos haces de luces conceptuales: la pertinencia y la epistemología, dos ejes básicos que sustentan el modelo académico del plan de estudios actualizado y vigente desde 2019. La pertinencia, basada en la experiencia cognitiva de los estudiantes que aprenden a través de la docencia asistida, la experimentación y el aprendizaje autónomo.

Y la epistemología porque la forma arquitectónica se configura con un cuerpo de conocimientos, los saberes de la arquitectura, que guían el diseño del último mapa curricular.

Y con este diseño se están formando 806 estudiantes, de los cuales el 47 % son mujeres y el 53 % hombres, bajo la guía de una planta docente altamente cualificada.

Otros ámbitos de la enseñanza presentes en la historia de la Facultad.

Citaremos solo los más destacados:

Vinculación con la sociedad:

  • El Simposio Nacional de Desarrollo Urbano y Planificación Territorial, desde 1980 hasta la 12° edición del 2020, es el foro académico y democrático de mayor jerarquía nacional para la discusión de los hechos urbano-regionales del País.  
  • Los estudios de planificación urbana, arquitectónicos, restauración y tecnología con especial incidencia en los sectores sociales necesitados, fortalecen las relaciones con el sector público, especialmente con los GAD de la región.
  • El Proyecto “Ciudad Patrimonio Mundial”, desde 2007, es parte del programa de investigación de la Universidad con el proyecto del VLIR-USO de Bélgica, que contiene un enfoque hacia la gestión del patrimonio, el paisaje y el aprovechamiento inteligente de sus potencialidades como recursos para el desarrollo.

Investigación:

  • La investigación con grupos académicos interdisciplinarios es una práctica común.
  • CINA, Centro de Investigaciones de la Arquitectura, creado en 2011, cuenta con líneas y grupos de investigación y proyectos financiados.
  • Publicaciones, libros, revistas, ponencias en revistas nacionales e internacionales, además de premios recibidos son la evidencia del desempeño investigativo.

Posgrados:

  • Desde 2003 se ha consolidado el espacio de posgrados con 6 maestrías: conservación de monumentos y sitios, arquitectura del paisaje, proyectos arquitectónicos, construcciones, ordenación territorial y arquitectura bioclimática. Los programas suman 20 cohortes con más de 500 estudiantes y una tasa de titulación mayor al 80%.

Desafíos para el futuro.

Ayer, con instrumentos de la era analógica: tablas de logaritmos y regla de cálculo (*), mesa de dibujo, – con regla T, paralela y a lo sumo tecnígrafo -, tiralíneas y rapidógrafo. Hoy, con instrumentos de la era de la información: computador, Internet de las cosas, CADs, modelo BIM, inteligencia artificial, impresiones y construcciones 3D, realidad virtual y aumentada…

El número de alumnos graduados, desde la lejana era analógica hasta la presente digital, llega a 2430 arquitectos (68.6% hombres y 31.4% mujeres). El primer arquitecto, Hugo Castillo Marín, se incorporó el 16 de julio de 1965 (hace 56 años, 3 meses y 13 días); la primera arquitecta, Lupita Ibarra, el 24 de abril de 1970 (hace 51 años, 6 meses, 5 días); y la última arquitecta, Gabriela Estefanía Gonzales Capón se graduó el día de hoy.   

En los tiempos que nos ha tocado vivir en los que la naturaleza y el hombre están imbricados, el desafío de la enseñanza de la arquitectura debe contener principios filosóficos que guíen su pensamiento y acción:

  • Comprender que los instrumentos para aprender arquitectura son sólo eso: instrumentos. Utensilios que ayudan a realizar las tareas;    
  • Comprender que educar no es llenar, sino encender, iluminar;
  • Que educar es favorecer la adicción al gozo intelectual; y,
  • Que enseñar es más difícil que aprender porque el auténtico profesor lo único que enseña es el arte de aprender.

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(*)  A los colegas jóvenes arquitectos que no manejaron las tablas de logaritmos y / o las reglas de cálculo basadas en los mismos principios, que, con la eclosión de las calculadoras electrónicas y los ordenadores, han pasado a convertirse en piezas de museo, como el ábaco de Napier o la regla de cálculo Aristo, bien valdría esta explicación:

  • El logaritmo de un número n es la potencia p a la que hay que elevar otro número b llamado base para obtener dicho número n.
  • La utilidad de los logaritmos consiste en que permiten convertir los productos en sumas, los cocientes en restas, las potencias en productos y las raíces en divisiones. Se simplifican los cálculos que conllevan largas operaciones con números grandes.

La caja de Pandora

Zeus ordenó al resto de sus dioses subalternos que le crearan una mujer que fuera toda belleza y virtud, en apariencia, con el fin de enviarla a la tierra. Fue dotada con los encantos que podían proporcionarle. Cada dios le otorgó una cualidad: Afrodita le dio la belleza, Hermes (mensajero de los dioses e intérprete de la voluntad divina) puso en su corazón la astucia y la falacia, Atenea la sabiduría, Apolo la música, Zeus le dio la insensatez y la vagancia, y por último, Hera le regaló la curiosidad que más tarde marcaría toda su historia.

Así fue como la primera mujer nació y bajó a la tierra. Su nombre, Pandora, la versión de la Eva cristiana, que significa llena de dones.

La mitología cuenta que Zeus quiso vengarse  de Prometeo (uno de los 12 titanes que gobernaron el Universo durante la llamada Edad Dorada) por haber robado el fuego y dárselo a los humanos. Lo hizo presentando a su hermano, Epimeteo, a la bella Pandora que lo conquistó porque sabía de qué pie cojeaban los titanes.

La pareja recibió de Zeus como regalo de boda un misterioso pithos, una tinaja ovalada, pero la historia la recoge en forma de caja con instrucciones de no abrirla bajo ninguna circunstancia.

Pero como la diosa Hera le regaló a Pandora la curiosidad pronto decidió abrir la caja para ver qué había dentro (la versión cristiana de la esposa de Lot que por desobedecer a Dios se convirtió en una columna de sal). Al abrirla, escaparon y naufragaron por el mundo, asaltando a los mortales, todos los males: la vejez, la enfermedad, la fatiga,  la locura, el vicio, la pasión, la tristeza, el crimen, la pobreza…

Asustada, Pandora cerró de golpe la caja quedando en el fondo solo Elpis, la Esperanza, el único bien que los dioses habían metido en ella. Comunicó lo sucedido a Prometeo y a su marido con esta sentencia: “La Esperanza es lo último que se pierde”.

¿Se habría imaginado el todopoderoso Zeus, padre de los dioses y los hombres, hijo de Cronos y Rea, que milenios después aparecería una investigación periodística con el nombre de “Papeles de Pandora” que hizo escapar y navegar por el mundo de Internet todos los males de las finanzas internacionales y de los paraísos fiscales en donde se esconden los activos secretos, acuerdos encubiertos y las fortunas ocultas de un enjambre de ricos, famosos y poderosos de la tierra?

Referencias:

  • EL PAIS, Daniele Grasso y Montse Hidalgo; ¿Qué son los “Papeles de Pandora” ¿Para qué se utiliza una sociedad offshore?, 03-10-2021.
  • Fernán Caballero; “La Mitología y los Grandes Hombres de Grecia”, 1954.
  • Wikipedia.
  • Internet; varias páginas.

Ciudades mellizas

En el marco de la 23° reunión del Comité del Patrimonio Mundial celebrada en Marrakech, Marruecos,  entre el 29 de noviembre y el 4 de diciembre de 1999, el 1 de diciembre se anunció la inclusión de Cuenca de Ecuador en la Lista del Patrimonio de la Humanidad. Al día siguiente, lo propio ocurrió con la ciudad de San Cristóbal de la Laguna de España.  

Es sólo a partir de 1999 que el Comité del Patrimonio Mundial dio inicio a una sistemática revisión de las directrices que deberían guiar a las convenciones del Patrimonio Mundial. Las instrucciones dadas por la UNESCO buscaban unificar los formatos y los contenidos que permitiesen tomar las mejores decisiones respecto a los sitios que se postulaban para su integración  en la Lista de Patrimonio de la Humanidad.

El Expediente de Cuenca, trabajado con un esfuerzo colectivo, fue señalado como un documento ejemplar y ponía un hito en la historia de la formulación de expedientes, que para el momento ya había superado la alta cifra de 800 inscripciones con patrimonios culturales, naturales y mixtos.

En la página de la UNESCO se expresa que el Centro Histórico de Santa Ana de los Ríos de Cuenca, fundada en 1557,  fue inscrito en la Lista de Patrimonio de la Humanidad por cumplir, entre otros, con estos criterios:   

“Criterio (I): El genio creador del hombre es palpable en las estructuras urbanas de dos mundos que se encontraron a raíz de la conquista.

Criterio (II): Cuenca ilustra la perfecta implementación de los principios de planificación urbana del Renacimiento en las Américas.

Criterio (IV): La fusión exitosa de las diferentes sociedades y culturas de América Latina está simbolizada de manera sorprendente por el trazado y el paisaje urbano de Cuenca.

Criterio (V): Cuenca es un ejemplo sobresaliente de una ciudad colonial española planeada en el interior”.

En el Expediente de Cuenca se consigna además, con rotundidad, que la arquitectura es el repositorio material que mejor expresa el mestizaje como la más íntima y sublime expresión de la cultura de la ciudad: “El valor excepcional de la arquitectura cuencana radica, no tanto en la monumentalidad de sus construcciones, sino más bien, en esa singular capacidad de adaptación a las diversas corrientes arquitectónicas del pasado, adaptación que se concreta sin que se desintegre su esencia de ciudad colonial, que mantiene en los esquemas de sus monasterios y de su arquitectura civil su máximo soporte”.

En la página de la UNESCO se expresa de igual modo que la ciudad de San Cristóbal (“portador de Cristo”) de la Laguna, fundada en 1497 en el tiempo de los Reyes Católicos, fue inscrita en la Lista de Patrimonio de la Humanidad por estas consideraciones:  

La ciudad que está situada en las Islas Canarias, primer territorio de ultramar de España, junto a una zona pantanosa drenada en 1837, está configurada por dos núcleos: el primero lo forma la Ciudad Alta con su estructura urbana no planificada, y el segundo, la Ciudad Baja o  “ciudad-territorio” trazada con arreglo a principios filosóficos y basada en los planos de Leonardo Da Vinci que había realizado para la ciudad de Imole.

La ciudad se lee como un “mapa estelar”, concebida y construida según un plano inspirado en la navegación, la ciencia de la época. Por este motivo tiene un significado simbólico que se interpreta como una carta marina o un mapa de constelaciones.

Es el primer ejemplo de la ciudad colonial española no fortificada. Su espacio está organizado por un nuevo orden social pacífico, la primera ciudad de “paz”,  inspirado por la doctrina religiosa del milenio que suscita el año 1500.

La que fue primera capital de Tenerife se trasladó a Santa Cruz. San Cristóbal de la Laguna conserva en buen estado muchos edificios de arquitectura mudéjar y de comunidades monásticas. Se constituyó un ejemplo vivo del intercambio de influencias entre la cultura europea y la cultura americana con la que ha mantenido un vínculo constante.  La ciudad es, por todas sus características, precedente directo de las nuevas fundaciones urbanas americanas.

Sumando las coincidencias históricas entre las dos ciudades, una y otra contaron con Planes Urbanísticos realizados en 1947. Los estudios formularon modelos urbanos modernos con un sentido de conjunto y bajo análisis técnico – científicos para lograr la resolución de los casos del presente y la previsión de los acontecimientos del futuro.

Por las coincidencias en la historia de San Cristóbal de la Laguna y de Cuenca: fundadas en el siglo 16, de traza renacentista, planeadas en el interior, con una arquitectura adaptada a las diversas corrientes del pasado y nominadas en Diciembre del año 1999, en Marrakech, Patrimonio de la Humanidad ¿Sería válido impulsar un hermanamiento para honrar la inclusión y el mandato de la UNESCO?

Referencias:

  • Excmo. Ayuntamiento de San Cristóbal de la Laguna; “Declaración de Patrimonio de la Humanidad”, 2021.
  • Municipalidad de Cuenca; “Propuesta de inscripción del Centro Histórico de Cuenca Ecuador en la Lista de patrimonio mundial. Edición Comentada”. 2017.
  • Gilberto Gatto Sobral; “Anteproyecto del Plan Regulador para la Ciudad de Cuenca”,1947.
  • UNESCO, varias páginas.
  • El gráfico que acompaña al texto corresponde a un dibujo de San Cristóbal de la Laguna. 

La plaza, iglesia de San Francisco de Quito y la leyenda de Cantuña

Muchas de las ideas urbanísticas del Renacimiento, que no pasaron de doctrina, utopía o ejercicio ideal del intelecto en los países de Europa donde se originaron, tuvieron su campo de realización real en América en la obra de colonización española.

En el año de 1573 Felipe II promulga las Leyes de Indias que consagra el plano regular ajedrezado. Respecto al trazado, la planta se dividiría por plazas, calles y solares “a cordel y regla”, “comenzando desde la plaza Mayor, y sacando desde ella las calles a las puertas y caminos principales, y dejando tanto compás abierto, que aunque la población vaya creciendo, se pueda siempre proseguir y dilatar en la misma forma”.

Las plazas americanas debían ser los lugares vitales y más representativos, lo que modernamente llamaríamos los centros cívicos de la ciudad. Revelaron los colonizadores una visión clara de las funciones y significación de las plazas, hasta el punto de poder afirmarse que el interés urbanístico de los trazados se concentra en dichos lugares. Sin las plazas y los monumentales edificios religiosos y civiles que las rodean, las ciudades latinoamericanas carecerían del carácter y la experiencia estética que hoy producen.

El conjunto monumental de San Francisco, configurado por la plaza, iglesia, capillas y convento, por su trazado renacentista y su entorno arquitectónico, es reconocido como uno de los más bellos de la América colonial. Los franciscanos, la primera orden religiosa que se estableció en Quito en 1534, fecha de fundación de la ciudad, se unieron con sus saberes españoles a picapedreros, albañiles, carpinteros, ladrilleros y tejeros indígenas para iniciar las obras.

La iglesia, capillas y convento están antecedidos por un pretil y atrio articulado a la plaza por la magnífica escalinata cóncava y convexa de forma circular, inspirada en un diseño de Bramante, basados en tratados de Serlio.

A principios del siglo 20 dejó de funcionar el mercado público abierto, más tarde recuperó su imagen original y en la actualidad es una superficie adoquinada de piedra que valoriza a la arquitectura con su sencillez. En una esquina de la plaza se levanta la “Casa Gangotena” siguiendo los códigos expresivos historicistas, por lo que presenta en su fachada un basamento de piedra labrada, el segundo piso con balcones y balaustrada rematados por tímpanos y el tercer nivel es coronado por una gruesa cornisa.

Su ambientación general es la de un gran plano libre cuyo vacío invita al encuentro ciudadano y permite destacar los edificios religiosos como telón de fondo enlucido blanco y portadas trabajadas en piedra. El historiador de arquitectura Ramón Gutiérrez califica al conjunto como una lograda síntesis integradora de rasgos estilísticos del mudéjar, gótico, renacimiento y manierismo.

La iglesia domina la perspectiva por la ubicación en el conjunto urbano y por su composición a manera de retablo de piedra con sus dos torres de sección cuadrática. La fachada simétrica manierista con influencia renacentista italiana contrasta con la riqueza interior de facturas mudéjar y barroca.

El espacio interior de planta basilical  tiene una nave central y capillas laterales. Ornamenta el interior un “ethos barroco”: el arte religioso en los artesonados, imágenes, esculturas y ornamentos de Legarda, Caspicara, Samaniego y otros autores desconocidos, hace legible lo espiritual. La manifestación religiosa se muestra de modo visible con una teatralidad rotunda para facilitar la comprensión de la doctrina, suscitar emociones y grabar en la memoria los principios del catolicismo, tal como recomendaba la Contrarreforma.

En el altar mayor luce la Virgen de Quito de Legarda considerada un símbolo quiteño. Algunos estudiosos de la arquitectura religiosa consideran que la iglesia constituye la obra de mayor calidad dentro del arte manierista del continente americano.

Completa el conjunto urbano arquitectónico el Convento. Ya en 1650 contaba con cuatro claustros, dos huertas y seis piletas de agua. El claustro norte, hoy el Museo, en sus galerías exhibe cuadros, obras de quiteños y españoles, escudos y lápidas de piedra. Otras dependencias acogen varios servicios: oficinas de restauración, la cervecería más antigua del país, un orfelinato y colegio. Recientes investigaciones arqueológicas han dejado al descubierto debajo de los muros evidencias de asentamientos aborígenes, lo cual reitera que los españoles solían asentar sus edificaciones importantes sobre lugares de significación como señal de imposición ideológica, proceso repetido por los conquistadores en la historia.

La popularidad del conjunto urbano arquitectónico se enriquece con la leyenda de Cantuña.  Cuenta el imaginario popular que un indígena llamado Francisco Cantuña ofreció a la comunidad religiosa terminar la construcción de la iglesia en menos de seis meses. La noche antes de culminar dicho plazo y al constatar que no se concluiría pactó con el diablo que le ofreció cientos de diablillos albañiles a cambio de su alma.

Pero la astucia de Cantuña puso en aprietos al demonio. Decidió engañar a Lucifer escondiendo la última piedra de la construcción sentenciando: “El trato ha sido incumplido”. Lucifer quedó asombrado por el engaño y así el indígena salvó su alma. El diablo, sintiéndose humillado, se refugió en el infierno. La iglesia tiene una pared con una piedra faltante en honor a dicha leyenda.

 ¿Se habría imaginado el sagaz Cantuña que siglos después se desataría una guerra en la nube mediática por el matrimonio contraído en su iglesia de un ángel de “Victoria´s  Secret” con un arcángel ecuatoriano?

Referencias:

  • TRAMA; “Guía arquitectónica de Quito”, 2007.
  • Carlos Fernández de Córdova; “Cuerpo, visión e imagen en la religiosidad barroca”, 1993.
  • Fernando Chueca Goitia; “Breve historia del Urbanismo”, 1979.
  • Wikipedia; varias páginas.

Simplemente arquitectura

La arquitectura no es solo un arte visual o escultórico. Es sobre todo una obra singular de cuatro dimensiones, – alto, ancho, profundidad y tiempo recorrido -, en la que se aloja la existencia digna de los seres humanos, surgida como una invención destinada para dar respuesta a la necesidad de albergue protector en los órdenes estéticos de la geometría y la expresión.

La arquitectura desde los albores de la humanidad es una de las invenciones más originales. Comenzando desde las cuevas paleolíticas hasta llegar a la arquitectura contemporánea el arquitecto ha desarrollado el raciocinio y la imaginación. Y la ciudad en esta perspectiva es la obra más compleja porque desde la aldea aborigen hasta la ciudad del siglo 21 han exigido procesos largos y lentos de construcción.

Esta experiencia inventiva del arquitecto es por tanto un proceso responsable de concebir y de llevar a términos formales una idea. Su compromiso poético tiene que ver con la naturaleza de sus intenciones inventivas. En ellas convergen las ideas y las emociones, la razón y el corazón, la lógica y la intuición.

La experiencia inventiva arquitectónica entonces tiene por misión merodear por los meandros de los diversos estados de la duda y la certeza, la oscuridad y la claridad, hasta que las ideas cobren forma.

¡Eureka! Exclamará el arquitecto cuando ha logrado sintetizar sus ideas que estaban sueltas. Por esto, precisamente, la experiencia inventiva es un juego en el que se entrecruzan proposiciones, unas veces descabelladas, otras sensatas, unas posibles, otras imposibles. Diseñar arquitectura es por tanto trabajar intensamente en un ir y venir de dibujos, sueños y deseos. Los proyectos arquitectónicos tienen, quizá, por este motivo, un 10% de inspiración y 90% de transpiración.

Pero no solamente se inventa la arquitectura cuando se diseña sino también cuando se la experimenta. Refugiarse en un lugar amable, vivir sus cualidades, fascinarse en su recorrido o en su contemplación es también inventar espacios, imaginarlos avivando los sentidos para explorar, reconocer, detallar, evocar, o simplemente sentir.

La experiencia de la arquitectura  de este modo será una forma especial de sentir su materialidad y de interpretar sus significados. Lo sensorial informa, la razón interpreta, la emoción siente. Informar, interpretar y sentir, en unidad de acto, harán posible la vivencia plena en tiempo presente, el yo como protagonista de la arquitectura.

Por ejemplo, maravillarse con la magia de las sencillas casas de secreta sensibilidad dibujadas con cándida geometría y por ello esculpidas de arte y de vida. O emocionarse ante la Villa Savoye de Le Corbusier, un moderno Partenón de techo plano, obra que muestra esencialidad y horizontalidad ingrávida que se proyecta hacia el infinito.

En cambio las obras e intervenciones indiferentes o desprovistas de calidad son ajenas a la rica experiencia y a la recepción poética de la arquitectónica. Son, simplemente, construcciones….

Referencias:

  • Facultad de Arquitectura de la Universidad de Cuenca; “Mano a Mano, hablando de Arquitectura”, Josep García Cors y Carlos Jaramillo Medina, 03-2014
  • Alberto Saldarriaga Roa; “La Arquitectura como Experiencia: espacio, cuerpo y sensibilidad”, 2002.
  • El gráfico que acompaña al texto corresponde a una casa quinta ubicada en el sector de Mayancela, al norte de Cuenca.

Las huellas y la arquitectura

El intérprete de las huellas animales, el cazador, sabe si el zorro que persigue está tranquilo, fatigado o inquieto. Las huellas del zorro en la montaña hablan de su hambre o de su miedo, dicen si camina despacio o de prisa, señalan el lugar en que, unos instantes antes, tomó impulso y se lanzó en veloz carrera.

Las huellas que deja el hombre son también una suerte de escritura que nos habla en silencio y nos comunica pensamientos y sentimientos sin palabras. Huellas humanas son las arrugas del rostro marcado indeleblemente por la emoción, por la mueca interna y las inclemencias repetidas infinitamente que agrietan la superficie de la piel.

La caligrafía es igualmente una huella humana que conecta la mano y el corazón porque entre la mano y el órgano se comunica la emoción y lo invisible se hace visible. El quiromántico lee las líneas de la palma de la mano para adivinar el pasado, el presente, o quizás, el futuro de una persona. Y el grafólogo estudia los rasgos de las letras como huellas vivas, que palpitan, que conservan un remanente de calor, el grado de presión que el escribiente imprime sobre el papel, la forma como ha tachado una letra, la complejidad o la sencillez de su rúbrica.

Como en las huellas animales y humanas, las huellas arquitectónicas hablan también su lenguaje propio. Dejan signos grávidos, indelebles en la piedra, la madera  y la arcilla. Labran verdades en las diferentes épocas que con una atenta mirada se puede extraer explicaciones y comprender significaciones. La arquitectura comprendida como huella tiene un sentido diferente, se convierte en otra escritura a ser interpretada como un encadenamiento de múltiples mensajes.

Por ejemplo, en nuestra ciudad los muros de adobe de la arquitectura colonial todavía están tibios del contacto con los cuerpos desaparecidos que deambularon hace siglos, manos que ya no existen parecen acariciar todavía las columnas de madera de los patios republicanos, y el ladrillo de la arquitectura de comienzos del siglo 20 que aún recibe la pátina del tiempo vuelve ahora muy lentamente a la tierra de la que ha nacido.

La arquitectura de Cuenca, si es comprendida como huella, puede darnos  explicaciones y significaciones profundas de las señales que ha dejado en las diversas etapas de nuestra historia: cañari-inca, colonial, republicana, cosmopolita europea, moderna y contemporánea.

Referencias:

  • EL PAÍS, Babelia, Menchu Gutiérrez; “El lenguaje de las huellas”, 30-09-2006.
  • Edward Hall; “La dimensión oculta. Enfoque antropológico del uso del espacio”, 1973.
  • Margarite Yourcenar; “Memorias de Adriano”, 1951.
  • El gráfico que acompaña al texto muestra 4 ejemplos de la arquitectura de Cuenca que corresponden a las etapas colonial, republicana y cosmopolita europea.

Planificación participativa en la ciudad

¿Existe la planificación participativa? ¿O es simplemente una etiqueta para dorar la píldora que usan los políticos y planificadores?

¿Qué entendemos por participación? ¿Cómo se hace? ¿Qué métodos son necesarios para concluir que efectivamente se afirme que existió participación en un determinado proyecto?  El urbanista inglés Camilo Boano plantea algunas ideas en torno al tema. Revisemos las más importantes.

Se presenta en la planificación participativa una tensión entre poder, autor y saber que plantea algunas interrogantes: ¿Quién dirige el proceso participativo? ¿De quién es el producto final? ¿Quién funge de experto en este proceso? Poder, autor y saber son en consecuencia los tres ejes sobre los que se desarrolla de modo complejo la participación.

La realidad actual exige cada vez más la necesidad de construir la ciudad de manera democrática entre todos los ciudadanos a fin de alcanzar que las normas urbanísticas y las intervenciones públicas reflejen las aspiraciones de la comunidad  que será afectada y/o beneficiada. 

La planificación participativa solo puede existir de modo circunstancial, no es universal, porque no es posible generar una receta que pueda ser replicada en todas partes. La construcción de la ciudad es un proceso complejo, interactivo, un arte que trata de superar los problemas urbanos, las diferencias y las contradicciones aparentemente irreconciliables.  

Además, la planificación participativa debe entenderse como el derecho a la ciudad, es decir, el derecho al tejido urbano en los órdenes físico, social y cultural. De este modo se superarán las visiones técnicas y las aplicaciones parciales (reglamentación y administración del espacio edificado) para convertirse en práctica social que concierne e interesa al conjunto de la sociedad. 

El poder del concejo cantonal que dirija un proceso participativo y un producto final elaborado colectivamente,  – sea un presupuesto, una ordenanza o una obra pública  -, permite que la construcción de la ciudad sea apropiada por sus ciudadanos. En términos de la teoría de la acción comunicativa de Jürgen Habermas se alcanza un acuerdo formal al que llegan los actores tras hacer ciertas concesiones cada uno de ellos, la disposición al entendimiento y un compromiso para llevar un diálogo racional como modelo de relación social.

Poder, autor y saber serán en consecuencia los tres ejes sobre los que se desarrolle de modo creativo la participación ciudadana.

Boano concluye: “la participación no se puede enseñar, se descubre….”

Referencias:

  • Camilo Boano; “¿El diseño participativo existe?”, 2020.
  • Jürgen Habermas; “Teoría de la acción comunicativa”, 1981.
  • Henry Lefebvre; “El derecho a la ciudad”, 1968.
  • El gráfico que acompaña al texto ha sido obtenido en “Urbanismo Participativo”, IMPLAN Torreón, 16-12-2014.

El jardín y las utopías

El jardín es un espacio utópico. Mantiene el ideal de un mundo mejor como naturaleza domesticada, obra de arte viva, imagen del mundo y mundo  de una imagen. Muestra además las ideas de cada etapa histórica y expresa no solo una cosmovisión y un proyecto de sociedad, sino también un ideal de vida y un modelo ético y estético.

Existe una estrecha relación entre el mundo de la ideas y el arte de atender las plantas. Desde la  primera escuela filosófica de la Academia de Platón hasta el jardín de Epicuro, pasando por el Liceo de Aristóteles, el saber filosófico se desarrolló en recintos perfumados vegetales.

La historia del pensamiento se ha visto algunas veces plasmada en los jardines, sean estos públicos o privados. En Oriente (Japón y el Mundo Islámico) los filósofos, poetas y pintores fueron los artífices de sus jardines sensuales y del lenguaje de las fuentes. Mientras que en Occidente (Europa) quedaron en manos de paisajistas y arquitectos, cuya vegetación retrataron la sociedad enclaustrada del medioevo o la absolutista francesa del siglo 17. El jardín de Versalles, con la métrica, el orden y la simetría es el nuevo edén matemático y el modelo más representativo del pensamiento racionalista.

En contraposición a esta monarquía que tiranizó la naturaleza, los jardineros ingleses inspirados en la Ilustración y en los sentidos diseñaron parques naturalistas y espontáneos. Santiago Beruete recuerda que la sociedad capitalista tiene una romántica sensibilidad paisajística: “los aristócratas británicos involucrados en el desarrollo de la revolución industrial y en el consiguiente deterioro de la campiña inglesa, promovieron la estética paisajista que caracteriza el idílico jardín inglés, tratando de recrear la Arcadia que estaban destrozando”.

Los “parques históricos” de América Latina fueron concebidos como naturaleza a pequeña escala, una manera de traer el campo a la ciudad, lugar de paseo para la clase en ascenso y, sobre todo, una nueva forma de ocio en las urbes. Estos parques tempranamente tenían un fuerte carácter simbólico de segregación social, dedicados como salón abierto exclusivo del clero, para los conservadores ilustrados, latifundistas, los primeros banqueros prósperos y el paseo de las damas de la alta sociedad.

Los parques fueron diseñados tomando como referencia los modelos europeos y los jardines de los conventos cuidados para la contemplación, la recreación y el autoabastecimiento. Naturaleza domesticada en forma de árboles nativos y exóticos podados y plantas ornamentales.  También aludían al patio principal y a la huerta de la casa tradicional, los pulmones aromáticos, cromáticos  y sonoros de la vivienda. Además se dispusieron con estudiada geometría caminarías y rincones para la sombra y el romance con la melodía de la fuente de agua interminable, que no se cansaba de arrullar las querencias, configurando espacios delicados y amorosos.

Pero la naturaleza no es solo controlada por el jardinero sino que éste a su vez es guiado por la naturaleza. Lo seres humanos y las plantas se han amaestrado mutuamente. ¿Quién controla a quién entre un jardín y un jardinero? Todos los jardineros lo saben: “la única manera de controlar la naturaleza es obedecerla”. El buen jardinero sigue el sendero que indica la naturaleza para hacer un bello jardín.

No hay mejor lugar para descansar, pasear, contemplar, pensar  o leer un libro que el jardín. Es un remedio para los conflictos, para acallar el ego y renovar la conciencia. Salir al jardín supone, más que un simple romanticismo, entrar en nosotros mismos para abrirnos a los demás.

Jardinería y filosofía restauran cada una a su manera nuestra confianza en el mundo. En estos tiempos de incertidumbre pensar el jardín y ajardinar la filosofía permiten sembrar en nuestros paisajes interiores utopías realizables.

Referencias:

  • Santiago Beruete; “Jardinosofía: una historia filosófica de los jardines”, 06-2016.
  • Facultad de Arquitectura y Urbanismo de La Universidad de Cuenca; “CONAR y la Arquitectura Moderna Apropiada”, Carlos Jaramillo Medina,  06-2016.
  • Rafael López Guzmán, et al; “La Arquitectura del Islam Occidental”, 1995.
  • Varias páginas de Internet.
  • El gráfico histórico que acompaña al texto corresponde al Parque Abdón Calderón de la ciudad de Cuenca.
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