Zeus ordenó al resto de sus dioses subalternos que le crearan una mujer que fuera toda belleza y virtud, en apariencia, con el fin de enviarla a la tierra. Fue dotada con los encantos que podían proporcionarle. Cada dios le otorgó una cualidad: Afrodita le dio la belleza, Hermes (mensajero de los dioses e intérprete de la voluntad divina) puso en su corazón la astucia y la falacia, Atenea la sabiduría, Apolo la música, Zeus le dio la insensatez y la vagancia, y por último, Hera le regaló la curiosidad que más tarde marcaría toda su historia.
Así fue como la primera mujer nació y bajó a la tierra. Su nombre, Pandora, la versión de la Eva cristiana, que significa llena de dones.
La mitología cuenta que Zeus quiso vengarse de Prometeo (uno de los 12 titanes que gobernaron el Universo durante la llamada Edad Dorada) por haber robado el fuego y dárselo a los humanos. Lo hizo presentando a su hermano, Epimeteo, a la bella Pandora que lo conquistó porque sabía de qué pie cojeaban los titanes.
La pareja recibió de Zeus como regalo de boda un misterioso pithos, una tinaja ovalada, pero la historia la recoge en forma de caja con instrucciones de no abrirla bajo ninguna circunstancia.
Pero como la diosa Hera le regaló a Pandora la curiosidad pronto decidió abrir la caja para ver qué había dentro (la versión cristiana de la esposa de Lot que por desobedecer a Dios se convirtió en una columna de sal). Al abrirla, escaparon y naufragaron por el mundo, asaltando a los mortales, todos los males: la vejez, la enfermedad, la fatiga, la locura, el vicio, la pasión, la tristeza, el crimen, la pobreza…
Asustada, Pandora cerró de golpe la caja quedando en el fondo solo Elpis, la Esperanza, el único bien que los dioses habían metido en ella. Comunicó lo sucedido a Prometeo y a su marido con esta sentencia: “La Esperanza es lo último que se pierde”.
¿Se habría imaginado el todopoderoso Zeus, padre de los dioses y los hombres, hijo de Cronos y Rea, que milenios después aparecería una investigación periodística con el nombre de “Papeles de Pandora” que hizo escapar y navegar por el mundo de Internet todos los males de las finanzas internacionales y de los paraísos fiscales en donde se esconden los activos secretos, acuerdos encubiertos y las fortunas ocultas de un enjambre de ricos, famosos y poderosos de la tierra?
Referencias:
EL PAIS, Daniele Grasso y Montse Hidalgo; ¿Qué son los “Papeles de Pandora” ¿Paraqué se utiliza una sociedad offshore?, 03-10-2021.
Fernán Caballero; “La Mitología y los Grandes Hombres de Grecia”, 1954.
En el marco de la 23° reunión del Comité del Patrimonio Mundial celebrada en Marrakech, Marruecos, entre el 29 de noviembre y el 4 de diciembre de 1999, el 1 de diciembre se anunció la inclusión de Cuenca de Ecuador en la Lista del Patrimonio de la Humanidad. Al día siguiente, lo propio ocurrió con la ciudad de San Cristóbal de la Laguna de España.
Es sólo a partir de 1999 que el Comité del Patrimonio Mundial dio inicio a una sistemática revisión de las directrices que deberían guiar a las convenciones del Patrimonio Mundial. Las instrucciones dadas por la UNESCO buscaban unificar los formatos y los contenidos que permitiesen tomar las mejores decisiones respecto a los sitios que se postulaban para su integración en la Lista de Patrimonio de la Humanidad.
El Expediente de Cuenca, trabajado con un esfuerzo colectivo, fue señalado como un documento ejemplar y ponía un hito en la historia de la formulación de expedientes, que para el momento ya había superado la alta cifra de 800 inscripciones con patrimonios culturales, naturales y mixtos.
En la página de la UNESCO se expresa que el Centro Histórico de Santa Ana de los Ríos de Cuenca, fundada en 1557, fue inscrito en la Lista de Patrimonio de la Humanidad por cumplir, entre otros, con estos criterios:
“Criterio (I): El genio creador del hombre es palpable en las estructuras urbanas de dos mundos que se encontraron a raíz de la conquista.
Criterio (II): Cuenca ilustra la perfecta implementación de los principios de planificación urbana del Renacimiento en las Américas.
Criterio (IV): La fusión exitosa de las diferentes sociedades y culturas de América Latina está simbolizada de manera sorprendente por el trazado y el paisaje urbano de Cuenca.
Criterio (V): Cuenca es un ejemplo sobresaliente de una ciudad colonial española planeada en el interior”.
En el Expediente de Cuenca se consigna además, con rotundidad, que la arquitectura es el repositorio material que mejor expresa el mestizaje como la más íntima y sublime expresión de la cultura de la ciudad: “El valor excepcional de la arquitectura cuencana radica, no tanto en la monumentalidad de sus construcciones, sino más bien, en esa singular capacidad de adaptación a las diversas corrientes arquitectónicas del pasado, adaptación que se concreta sin que se desintegre su esencia de ciudad colonial, que mantiene en los esquemas de sus monasterios y de su arquitectura civil su máximo soporte”.
En la página de la UNESCO se expresa de igual modo que la ciudad de San Cristóbal (“portadorde Cristo”) de la Laguna, fundada en 1497 en el tiempo de los Reyes Católicos, fue inscrita en la Lista de Patrimonio de la Humanidad por estas consideraciones:
La ciudad que está situada en las Islas Canarias, primer territorio de ultramar de España, junto a una zona pantanosa drenada en 1837, está configurada por dos núcleos: el primero lo forma la Ciudad Alta con su estructura urbana no planificada, y el segundo, la Ciudad Baja o “ciudad-territorio” trazada con arreglo a principios filosóficos y basada en los planos de Leonardo Da Vinci que había realizado para la ciudad de Imole.
La ciudad se lee como un “mapa estelar”, concebida y construida según un plano inspirado en la navegación, la ciencia de la época. Por este motivo tiene un significado simbólico que se interpreta como una carta marina o un mapa de constelaciones.
Es el primer ejemplo de la ciudad colonial española no fortificada. Su espacio está organizado por un nuevo orden social pacífico, la primera ciudad de “paz”, inspirado por la doctrina religiosa del milenio que suscita el año 1500.
La que fue primera capital de Tenerife se trasladó a Santa Cruz. San Cristóbal de la Laguna conserva en buen estado muchos edificios de arquitectura mudéjar y de comunidades monásticas. Se constituyó un ejemplo vivo del intercambio de influencias entre la cultura europea y la cultura americana con la que ha mantenido un vínculo constante. La ciudad es, por todas sus características, precedente directo de las nuevas fundaciones urbanas americanas.
Sumando las coincidencias históricas entre las dos ciudades, una y otra contaron con Planes Urbanísticos realizados en 1947. Los estudios formularon modelos urbanos modernos con un sentido de conjunto y bajo análisis técnico – científicos para lograr la resolución de los casos del presente y la previsión de los acontecimientos del futuro.
Por las coincidencias en la historia de San Cristóbal de la Laguna y de Cuenca: fundadas en el siglo 16, de traza renacentista, planeadas en el interior, con una arquitectura adaptada a las diversas corrientes del pasado y nominadas en Diciembre del año 1999, en Marrakech, Patrimonio de la Humanidad ¿Sería válido impulsar un hermanamiento para honrar la inclusión y el mandato de la UNESCO?
Referencias:
Excmo. Ayuntamiento de San Cristóbal de la Laguna; “Declaración de Patrimonio de la Humanidad”, 2021.
Municipalidad de Cuenca; “Propuesta de inscripción del Centro Histórico de Cuenca Ecuador en la Lista de patrimonio mundial. Edición Comentada”. 2017.
Gilberto Gatto Sobral; “Anteproyecto del Plan Regulador para la Ciudad de Cuenca”,1947.
UNESCO, varias páginas.
El gráfico que acompaña al texto corresponde a un dibujo de San Cristóbal de la Laguna.
Muchas de las ideas urbanísticas del Renacimiento, que no pasaron de doctrina, utopía o ejercicio ideal del intelecto en los países de Europa donde se originaron, tuvieron su campo de realización real en América en la obra de colonización española.
En el año de 1573 Felipe II promulga las Leyes de Indias que consagra el plano regular ajedrezado. Respecto al trazado, la planta se dividiría por plazas, calles y solares “a cordel yregla”,“comenzando desde la plaza Mayor, y sacando desde ella las calles a las puertas y caminos principales, y dejando tanto compás abierto, que aunque la población vaya creciendo, se pueda siempre proseguir y dilatar en la misma forma”.
Las plazas americanas debían ser los lugares vitales y más representativos, lo que modernamente llamaríamos los centros cívicos de la ciudad. Revelaron los colonizadores una visión clara de las funciones y significación de las plazas, hasta el punto de poder afirmarse que el interés urbanístico de los trazados se concentra en dichos lugares. Sin las plazas y los monumentales edificios religiosos y civiles que las rodean, las ciudades latinoamericanas carecerían del carácter y la experiencia estética que hoy producen.
El conjunto monumental de San Francisco, configurado por la plaza, iglesia, capillas y convento, por su trazado renacentista y su entorno arquitectónico, es reconocido como uno de los más bellos de la América colonial. Los franciscanos, la primera orden religiosa que se estableció en Quito en 1534, fecha de fundación de la ciudad, se unieron con sus saberes españoles a picapedreros, albañiles, carpinteros, ladrilleros y tejeros indígenas para iniciar las obras.
La iglesia, capillas y convento están antecedidos por un pretil y atrio articulado a la plaza por la magnífica escalinata cóncava y convexa de forma circular, inspirada en un diseño de Bramante, basados en tratados de Serlio.
A principios del siglo 20 dejó de funcionar el mercado público abierto, más tarde recuperó su imagen original y en la actualidad es una superficie adoquinada de piedra que valoriza a la arquitectura con su sencillez. En una esquina de la plaza se levanta la “Casa Gangotena” siguiendo los códigos expresivos historicistas, por lo que presenta en su fachada un basamento de piedra labrada, el segundo piso con balcones y balaustrada rematados por tímpanos y el tercer nivel es coronado por una gruesa cornisa.
Su ambientación general es la de un gran plano libre cuyo vacío invita al encuentro ciudadano y permite destacar los edificios religiosos como telón de fondo enlucido blanco y portadas trabajadas en piedra. El historiador de arquitectura Ramón Gutiérrez califica al conjunto como una lograda síntesis integradora de rasgos estilísticos del mudéjar, gótico, renacimiento y manierismo.
La iglesia domina la perspectiva por la ubicación en el conjunto urbano y por su composición a manera de retablo de piedra con sus dos torres de sección cuadrática. La fachada simétrica manierista con influencia renacentista italiana contrasta con la riqueza interior de facturas mudéjar y barroca.
El espacio interior de planta basilical tiene una nave central y capillas laterales. Ornamenta el interior un “ethos barroco”: el arte religioso en los artesonados, imágenes, esculturas y ornamentos de Legarda, Caspicara, Samaniego y otros autores desconocidos, hace legible lo espiritual. La manifestación religiosa se muestra de modo visible con una teatralidad rotunda para facilitar la comprensión de la doctrina, suscitar emociones y grabar en la memoria los principios del catolicismo, tal como recomendaba la Contrarreforma.
En el altar mayor luce la Virgen de Quito de Legarda considerada un símbolo quiteño. Algunos estudiosos de la arquitectura religiosa consideran que la iglesia constituye la obra de mayor calidad dentro del arte manierista del continente americano.
Completa el conjunto urbano arquitectónico el Convento. Ya en 1650 contaba con cuatro claustros, dos huertas y seis piletas de agua. El claustro norte, hoy el Museo, en sus galerías exhibe cuadros, obras de quiteños y españoles, escudos y lápidas de piedra. Otras dependencias acogen varios servicios: oficinas de restauración, la cervecería más antigua del país, un orfelinato y colegio. Recientes investigaciones arqueológicas han dejado al descubierto debajo de los muros evidencias de asentamientos aborígenes, lo cual reitera que los españoles solían asentar sus edificaciones importantes sobre lugares de significación como señal de imposición ideológica, proceso repetido por los conquistadores en la historia.
La popularidad del conjunto urbano arquitectónico se enriquece con la leyenda de Cantuña. Cuenta el imaginario popular que un indígena llamado Francisco Cantuña ofreció a la comunidad religiosa terminar la construcción de la iglesia en menos de seis meses. La noche antes de culminar dicho plazo y al constatar que no se concluiría pactó con el diablo que le ofreció cientos de diablillos albañiles a cambio de su alma.
Pero la astucia de Cantuña puso en aprietos al demonio. Decidió engañar a Lucifer escondiendo la última piedra de la construcción sentenciando: “El trato ha sido incumplido”. Lucifer quedó asombrado por el engaño y así el indígena salvó su alma. El diablo, sintiéndose humillado, se refugió en el infierno. La iglesia tiene una pared con una piedra faltante en honor a dicha leyenda.
¿Se habría imaginado el sagaz Cantuña que siglos después se desataría una guerra en la nube mediática por el matrimonio contraído en su iglesia de un ángel de “Victoria´s Secret” con un arcángel ecuatoriano?
Referencias:
TRAMA; “Guía arquitectónica de Quito”, 2007.
Carlos Fernández de Córdova; “Cuerpo, visión e imagen en la religiosidad barroca”, 1993.
Fernando Chueca Goitia; “Breve historia del Urbanismo”, 1979.
La arquitectura no es solo un arte visual o escultórico. Es sobre todo una obra singular de cuatro dimensiones, – alto, ancho, profundidad y tiempo recorrido -, en la que se aloja la existencia digna de los seres humanos, surgida como una invención destinada para dar respuesta a la necesidad de albergue protector en los órdenes estéticos de la geometría y la expresión.
La arquitectura desde los albores de la humanidad es una de las invenciones más originales. Comenzando desde las cuevas paleolíticas hasta llegar a la arquitectura contemporánea el arquitecto ha desarrollado el raciocinio y la imaginación. Y la ciudad en esta perspectiva es la obra más compleja porque desde la aldea aborigen hasta la ciudad del siglo 21 han exigido procesos largos y lentos de construcción.
Esta experiencia inventiva del arquitecto es por tanto un proceso responsable de concebir y de llevar a términos formales una idea. Su compromiso poético tiene que ver con la naturaleza de sus intenciones inventivas. En ellas convergen las ideas y las emociones, la razón y el corazón, la lógica y la intuición.
La experiencia inventiva arquitectónica entonces tiene por misión merodear por los meandros de los diversos estados de la duda y la certeza, la oscuridad y la claridad, hasta que las ideas cobren forma.
¡Eureka! Exclamará el arquitecto cuando ha logrado sintetizar sus ideas que estaban sueltas. Por esto, precisamente, la experiencia inventiva es un juego en el que se entrecruzan proposiciones, unas veces descabelladas, otras sensatas, unas posibles, otras imposibles. Diseñar arquitectura es por tanto trabajar intensamente en un ir y venir de dibujos, sueños y deseos. Los proyectos arquitectónicos tienen, quizá, por este motivo, un 10% de inspiración y 90% de transpiración.
Pero no solamente se inventa la arquitectura cuando se diseña sino también cuando se la experimenta. Refugiarse en un lugar amable, vivir sus cualidades, fascinarse en su recorrido o en su contemplación es también inventar espacios, imaginarlos avivando los sentidos para explorar, reconocer, detallar, evocar, o simplemente sentir.
La experiencia de la arquitectura de este modo será una forma especial de sentir su materialidad y de interpretar sus significados. Lo sensorial informa, la razón interpreta, la emoción siente. Informar, interpretar y sentir, en unidad de acto, harán posible la vivencia plena en tiempo presente, el yo como protagonista de la arquitectura.
Por ejemplo, maravillarse con la magia de las sencillas casas de secreta sensibilidad dibujadas con cándida geometría y por ello esculpidas de arte y de vida. O emocionarse ante la Villa Savoye de Le Corbusier, un moderno Partenón de techo plano, obra que muestra esencialidad y horizontalidad ingrávida que se proyecta hacia el infinito.
En cambio las obras e intervenciones indiferentes o desprovistas de calidad son ajenas a la rica experiencia y a la recepción poética de la arquitectónica. Son, simplemente, construcciones….
Referencias:
Facultad de Arquitectura de la Universidad de Cuenca; “Mano a Mano, hablando de Arquitectura”, Josep García Cors y Carlos Jaramillo Medina, 03-2014
Alberto Saldarriaga Roa; “La Arquitectura como Experiencia: espacio, cuerpo y sensibilidad”, 2002.
El gráfico que acompaña al texto corresponde a una casa quinta ubicada en el sector de Mayancela, al norte de Cuenca.
El intérprete de las huellas animales, el cazador, sabe si el zorro que persigue está tranquilo, fatigado o inquieto. Las huellas del zorro en la montaña hablan de su hambre o de su miedo, dicen si camina despacio o de prisa, señalan el lugar en que, unos instantes antes, tomó impulso y se lanzó en veloz carrera.
Las huellas que deja el hombre son también una suerte de escritura que nos habla en silencio y nos comunica pensamientos y sentimientos sin palabras. Huellas humanas son las arrugas del rostro marcado indeleblemente por la emoción, por la mueca interna y las inclemencias repetidas infinitamente que agrietan la superficie de la piel.
La caligrafía es igualmente una huella humana que conecta la mano y el corazón porque entre la mano y el órgano se comunica la emoción y lo invisible se hace visible. El quiromántico lee las líneas de la palma de la mano para adivinar el pasado, el presente, o quizás, el futuro de una persona. Y el grafólogo estudia los rasgos de las letras como huellas vivas, que palpitan, que conservan un remanente de calor, el grado de presión que el escribiente imprime sobre el papel, la forma como ha tachado una letra, la complejidad o la sencillez de su rúbrica.
Como en las huellas animales y humanas, las huellas arquitectónicas hablan también su lenguaje propio. Dejan signos grávidos, indelebles en la piedra, la madera y la arcilla. Labran verdades en las diferentes épocas que con una atenta mirada se puede extraer explicaciones y comprender significaciones. La arquitectura comprendida como huella tiene un sentido diferente, se convierte en otra escritura a ser interpretada como un encadenamiento de múltiples mensajes.
Por ejemplo, en nuestra ciudad los muros de adobe de la arquitectura colonial todavía están tibios del contacto con los cuerpos desaparecidos que deambularon hace siglos, manos que ya no existen parecen acariciar todavía las columnas de madera de los patios republicanos, y el ladrillo de la arquitectura de comienzos del siglo 20 que aún recibe la pátina del tiempo vuelve ahora muy lentamente a la tierra de la que ha nacido.
La arquitectura de Cuenca, si es comprendida como huella, puede darnos explicaciones y significaciones profundas de las señales que ha dejado en las diversas etapas de nuestra historia: cañari-inca, colonial, republicana, cosmopolita europea, moderna y contemporánea.
Referencias:
EL PAÍS, Babelia, Menchu Gutiérrez; “El lenguaje de las huellas”, 30-09-2006.
Edward Hall; “La dimensión oculta. Enfoque antropológico del uso del espacio”, 1973.
Margarite Yourcenar; “Memorias de Adriano”, 1951.
El gráfico que acompaña al texto muestra 4 ejemplos de la arquitectura de Cuenca que corresponden a las etapas colonial, republicana y cosmopolita europea.
¿Existe la planificación participativa? ¿O es simplemente una etiqueta para dorar la píldora que usan los políticos y planificadores?
¿Qué entendemos por participación? ¿Cómo se hace? ¿Qué métodos son necesarios para concluir que efectivamente se afirme que existió participación en un determinado proyecto? El urbanista inglés Camilo Boano plantea algunas ideas en torno al tema. Revisemos las más importantes.
Se presenta en la planificación participativa una tensión entre poder, autor y saber que plantea algunas interrogantes: ¿Quién dirige el proceso participativo? ¿De quién es el producto final? ¿Quién funge de experto en este proceso? Poder, autor y saber son en consecuencia los tres ejes sobre los que se desarrolla de modo complejo la participación.
La realidad actual exige cada vez más la necesidad de construir la ciudad de manera democrática entre todos los ciudadanos a fin de alcanzar que las normas urbanísticas y las intervenciones públicas reflejen las aspiraciones de la comunidad que será afectada y/o beneficiada.
La planificación participativa solo puede existir de modo circunstancial, no es universal, porque no es posible generar una receta que pueda ser replicada en todas partes. La construcción de la ciudad es un proceso complejo, interactivo, un arte que trata de superar los problemas urbanos, las diferencias y las contradicciones aparentemente irreconciliables.
Además, la planificación participativa debe entenderse como el derecho a la ciudad, es decir, el derecho al tejido urbano en los órdenes físico, social y cultural. De este modo se superarán las visiones técnicas y las aplicaciones parciales (reglamentación y administración del espacio edificado) para convertirse en práctica social que concierne e interesa al conjunto de la sociedad.
El poder del concejo cantonal que dirija un proceso participativo y un producto final elaborado colectivamente, – sea un presupuesto, una ordenanza o una obra pública -, permite que la construcción de la ciudad sea apropiada por sus ciudadanos. En términos de la teoría de la acción comunicativa de Jürgen Habermas se alcanza un acuerdo formal al que llegan los actores tras hacer ciertas concesiones cada uno de ellos, la disposición al entendimiento y un compromiso para llevar un diálogo racional como modelo de relación social.
Poder, autor y saber serán en consecuencia los tres ejes sobre los que se desarrolle de modo creativo la participación ciudadana.
Boano concluye: “la participación no se puede enseñar, se descubre….”
El jardín es un espacio utópico. Mantiene el ideal de un mundo mejor como naturaleza domesticada, obra de arte viva, imagen del mundo y mundo de una imagen. Muestra además las ideas de cada etapa histórica y expresa no solo una cosmovisión y un proyecto de sociedad, sino también un ideal de vida y un modelo ético y estético.
Existe una estrecha relación entre el mundo de la ideas y el arte de atender las plantas. Desde la primera escuela filosófica de la Academia de Platón hasta el jardín de Epicuro, pasando por el Liceo de Aristóteles, el saber filosófico se desarrolló en recintos perfumados vegetales.
La historia del pensamiento se ha visto algunas veces plasmada en los jardines, sean estos públicos o privados. En Oriente (Japón y el Mundo Islámico) los filósofos, poetas y pintores fueron los artífices de sus jardines sensuales y del lenguaje de las fuentes. Mientras que en Occidente (Europa) quedaron en manos de paisajistas y arquitectos, cuya vegetación retrataron la sociedad enclaustrada del medioevo o la absolutista francesa del siglo 17. El jardín de Versalles, con la métrica, el orden y la simetría es el nuevo edén matemático y el modelo más representativo del pensamiento racionalista.
En contraposición a esta monarquía que tiranizó la naturaleza, los jardineros ingleses inspirados en la Ilustración y en los sentidos diseñaron parques naturalistas y espontáneos. Santiago Beruete recuerda que la sociedad capitalista tiene una romántica sensibilidad paisajística: “los aristócratas británicos involucrados en el desarrollo de la revolución industrial y en el consiguiente deterioro de la campiña inglesa, promovieron la estética paisajista que caracteriza el idílico jardín inglés, tratando de recrear la Arcadia que estaban destrozando”.
Los “parques históricos” de América Latina fueron concebidos como naturaleza a pequeña escala, una manera de traer el campo a la ciudad, lugar de paseo para la clase en ascenso y, sobre todo, una nueva forma de ocio en las urbes. Estos parques tempranamente tenían un fuerte carácter simbólico de segregación social, dedicados como salón abierto exclusivo del clero, para los conservadores ilustrados, latifundistas, los primeros banqueros prósperos y el paseo de las damas de la alta sociedad.
Los parques fueron diseñados tomando como referencia los modelos europeos y los jardines de los conventos cuidados para la contemplación, la recreación y el autoabastecimiento. Naturaleza domesticada en forma de árboles nativos y exóticos podados y plantas ornamentales. También aludían al patio principal y a la huerta de la casa tradicional, los pulmones aromáticos, cromáticos y sonoros de la vivienda. Además se dispusieron con estudiada geometría caminarías y rincones para la sombra y el romance con la melodía de la fuente de agua interminable, que no se cansaba de arrullar las querencias, configurando espacios delicados y amorosos.
Pero la naturaleza no es solo controlada por el jardinero sino que éste a su vez es guiado por la naturaleza. Lo seres humanos y las plantas se han amaestrado mutuamente. ¿Quién controla a quién entre un jardín y un jardinero? Todos los jardineros lo saben: “la única manera de controlar la naturaleza es obedecerla”. El buen jardinero sigue el sendero que indica la naturaleza para hacer un bello jardín.
No hay mejor lugar para descansar, pasear, contemplar, pensar o leer un libro que el jardín. Es un remedio para los conflictos, para acallar el ego y renovar la conciencia. Salir al jardín supone, más que un simple romanticismo, entrar en nosotros mismos para abrirnos a los demás.
Jardinería y filosofía restauran cada una a su manera nuestra confianza en el mundo. En estos tiempos de incertidumbre pensar el jardín y ajardinar la filosofía permiten sembrar en nuestros paisajes interiores utopías realizables.
Referencias:
Santiago Beruete; “Jardinosofía: una historia filosófica de los jardines”, 06-2016.
Facultad de Arquitectura y Urbanismo de La Universidad de Cuenca; “CONAR y la Arquitectura Moderna Apropiada”, Carlos Jaramillo Medina, 06-2016.
Rafael López Guzmán, et al; “La Arquitectura del Islam Occidental”, 1995.
Varias páginas de Internet.
El gráfico histórico que acompaña al texto corresponde al Parque Abdón Calderón de la ciudad de Cuenca.
Hay un concepto que procede del mundo clásico: “Aurea Mediocritas”. Un término latino que significa “la dorada mediocridad” que alude a la búsqueda y alcance de un deseado punto medio, común, mediano, entre los extremos. Un estado ideal alejado de cualquier exceso, mediante la justa medida de los opuestos.
Este concepto está presente en las doctrinas de Confucio y Buda y en la filosofía griega. Aristóteles identifica la virtud con el hábito de actuar según el justo término medio entre dos actitudes extremas, tanto el exceso como el defecto, a las cuales denomina vicios. La categoría de belleza con sus dimensiones de simetría, proporción y armonía está también presente en la arquitectura griega que representa la justa medida en las construcciones.
El término “Aurea Mediocritas” llega a nuestros días popularizado en la literatura universal. Por ejemplo, el romano Horacio en las “Odas” escribe este fragmento: “El que se contenta con su dorada medianía / no padece intranquilo las miserias de un techo que se desmorona, / ni habita palacios fastuosos / que provoquen a la envidia”. Y Fray Luis León elogia la vida retirada del mundanal ruido alejada de los vicios y los oropeles.
Actualmente la palabra mediocridad ha tomado un significado de connotaciones negativas. José Ingenieros, médico y filósofo italiano-argentino, escribió “El hombre mediocre” (1913) con gran influencia en la juventud de su tiempo y en especial en el movimiento de la Reforma Universitaria de Córdoba iniciada en 1918. En esta obra se califica a la mediocridad como una sombra proyectada por la sociedad, que es por esencia imitativa y adaptada para vivir en rebaño, reflejando las rutinas, prejuicios y el dogmatismo útil para la domesticidad.
Huyamos de cualquiera de las formas de mediocridad que solo busca el menor esfuerzo y destruye los ideales honrados del hombre y la sociedad. El cáncer de esas formas de mediocridad bien puede expresarse de modo conciso y en pocas palabras. En este sentido, el aforismo puede ser una estrategia útil para sentar un principio de manera coherente, en apariencia cerrada y por tanto con rotundidez:
La mediocridad crea una segunda naturaleza negligente.
El discurso del mediocre es: “mejor malo conocido que bueno por conocer”, es decir el inmovilismo
La aspiración del sujeto mediocre es el acomodo a su medianía.
La condición del mediocre es la renuncia al perfeccionamiento.
Mediocridad y educación son términos que están en las antípodas.
Autoridades, profesores y alumnos que ceden a lo mediocre dañan seriamente el progreso de la sociedad.
La mediocridad que una sociedad admita perdurará y se convertirá en un hábito nefasto.
Luchar contra la mediocridad y tender a la excelencia es una obligación de todos.
El esfuerzo por superar lo mediocre mejorará la sociedad y la adaptará a la modernidad.
Rescatemos el concepto clásico de “Aurea Mediocritas” que implica los valores del equilibrio, armonía, proporción y demás virtudes cívicas.
Referencias:
La revisión del texto, algunas precisiones conceptuales y de estilo pertenecen a Olga Jaramillo Medina.
ICL Fundación; “Del aurea mediocritas al imperio de los mediocres”, 10-10-2020.
Listín Diario; Silvana Marte, “Filosofía de la mediocridad”, 24-05-2020.
José Ingenieros; “El Hombre Mediocre”, 1913.
El gráfico que ilustra el texto corresponde a una de las publicaciones del Libro de José Ingenieros “El hombre mediocre” (1913).
Su continente (forma, volumen, color y textura) como su contenido (carne roja jugosa con pepitas negras) ha subyugado y refrescado a la humanidad por siglos.
Los primeros bocetos europeos de sandias dulces con pulpa roja ya aparecen en un manuscrito medieval llamado Tacuinum Sanitatis. En una escena se muestra a un sonriente agricultor bebiendo por un extremo del melón de agua exclamando: “¡Por fin, una fruta digna de los ángeles!”
Pablo Neruda utilizó estas metáforas para dibujar a la fruta: la ballena verde de verano / cofre de agua / el más fresco de todos los planetas / la fruta del árbol de la sed / la redonda, suprema y celestial sandía /.
Fernando Botero, el artista colombiano de las obras con caracteres y objetos redondos, sobredimensionados y obesos, pintó en 1992 su obra denominada “Bodegón con sandia”. Se observan los elementos del gigantismo aplicado sobre los objetos característicos de una naturaleza muerta o bodegón. La ironía está en la representación de un objeto ya de por sí voluminoso, como la sandía, aplicando los principios de su técnica boteriana.
“Viva la vida, sandias” es considerada la última obra de la artista mexicana Frida Kahlo, un mensaje final al mundo, pintada en 1954 ocho días antes de su muerte. Se observa unas sandias rajadas de un rojo intenso que simboliza la vida y en el corte central se escribe su nombre, lugar de nacimiento y año de muerte. A modo de epitafio escribió el lema que marcó su vida: “Viva la vida”. Diego de Rivera, su esposo, pintó años después en su honor una obra titulada “Sandías”.
“Sandías” del mexicano Rufino Tamayo, que se vendió por 4.9 millones mdd en una subasta de Nueva York, es uno de sus últimos cuadros frutales pintado en 1980 y está considerado el más famoso y admirado en la serie de sandías. Esta obra encarna la gran calidad pictórica que lo convirtió en un maestro del color.
Y una tajada de sandía no solo ha servido como tema de inspiración sino que ocasionó también una revolución. Un estadounidense ebrio acudió a un puesto de frutas el 15 de abril de 1856 a la calle de La Ciénega de Panamá de la República de Nueva Granada, tomó una tajada de sandía, la comió y se marchó sin haber pagado por ella. Este abuso y otros cometidos por los estadounidenses que pululaban a través del “Ferrocarril Transístmico” prendieron la chispa de una revuelta civil que derivó en la primera intervención en el istmo.
La etimología de sandía, según consta en la RAE, viene del árabe sindiyyah“de Sind”, región de Pakistán de la que supuestamente procede.
Pero hay más estudios que sugieren otras pistas. Una investigación alemana reciente sugiere que el origen de la planta se remonta a los agricultores Nubios que habitaron el actual Sudán hace casi 5.000 años.
El equipo de investigación ha registrado dos dibujos egipcios que evidencian que ya se comía sandía desde hace 4.360 años. También encontraron un gráfico en un papiro de Kamara de 3.000 años de antigüedad, que se guarda en el Museo de El Cairo, donde se muestra una pequeña sandía esférica rayada sobre una mesa que se cree que es un melón de Kordofán, una variedad ancestral que todavía se cultiva en Darfur, una región del occidente de Sudan, que es el principal sospechoso de ser el padre de las sandías modernas.
Los nubios domesticaron la sandía y la llevaron al Norte hasta llegar a Egipto. Luego, en sus variedades dulce y amarga, se popularizó entre los griegos, los romanos y en todas sus provincias imperiales. Un documento hebreo escrito alrededor de 200 DC., colocaba las sandias del diezmo en la misma categoría de los higos, las uvas y las granadas.
La Ruta de la Seda permitió en el Medioevo llevar la sandía a Asia. Después del viaje de Colón en 1492 llegó a América y a Brasil con el tráfico de esclavos. Se especula además que la expansión territorial de la fruta se debió no solo al comercio y el trueque sino a su singular función como recipiente natural de agua fresca durante largos viajes.
El equipo investigador ha realizado además un análisis genético de varios tipos de sandías modernas y del famoso melón de Kordofán. Descubrieron que este melón es genéticamente más resistente a las plagas que las sandias modernas y sugiere que con el cruzamiento de las variedades modernas con la del ancestral melón se podría cultivar sandias más resistentes a las enfermedades utilizando la revolucionaria técnica de edición genética CRISPR, ganadora del Premio Nobel de Química en 2020.
De este modo los agricultores, que ahora utilizan fungicidas e insecticidas para evitar plagas, podrían aumentar la resistencia y reducir significativamente el uso de pesticidas.
Otros resultados científicos muestran además que en el proceso de domesticación de 4000 años la sandía fue tomando forma ovalada, color rojo por dentro y un sabor dulce de su carne suave y jugosa que hoy disfrutamos.
Según datos de la FAO existen 120 géneros y 735 especies y 7 de cada 10 sandías que se cosechan en el mundo pertenecen a China. En el Ecuador en el año 2017 hubo una producción de 25.818 toneladas provenientes de la zona costera.
La sandía ha sido siempre bocado celestial e inspiración de artistas y poetas. Verde globo jaspeado, prisionera en su celda rojo vivo que se libera dichosa en tajadas para regalarnos sorbos de salud.
Referencias:
EL PAIS; “Una investigación encuentra al presunto padre de la sandía”, Manuel Ansede, 27-05-2021.
Universidad Agraria del Ecuador, Facultad de Ciencias Agrarias; “Evaluación de variedades e híbridos de sandía”, Trabajo de Titulación, Asqui Yánez, 2020.
NATIONAL GEOGRAPHIC, “La sandía y su historia secreta de 5.000 años”, 2019.
Sandia pedia.com, s/f.
Cultura genial; “12 obras de Fernando Botero para comprender su importancia”, Andrea Imaginario, s/f.
“Viva la vida sandías-Frida Kahlo 247”, s/f.
Wikipedia; “Incidente de la tajada de sandía”.
La imagen que acompaña al texto corresponde a la obra “Viva la vida, sandías” de Frida Kahlo, 1954.
En una entrevista citó un pensamiento de la filósofa alemana Hannah Arendt: “No nacimos para morir, nacimos para seguir”. Este 23 de mayo falleció a los 92 años el último gigante de la arquitectura brasileña.
Se graduó como arquitecto y muy pronto se le confió la Dirección de la Escuela Politécnica de Sao Paulo. No pudo trabajar, al igual que a otros compañeros, en el régimen militar en 1969 y al término de la dictadura se reincorporó a la cátedra y enseñó hasta 1988 para jubilarse obligatoriamente a los 70 años.
Paulo Mendes da Rocha fue el segundo brasilero en recibir el Premio Pritzker (2006) después de Oscar Niemeyer (1988). También fue condecorado con los premios Mies van der Rohe para América Latina, León de Oro de Venecia, Imperial de Japón y la Medalla de Oro del Real Instituto de Arquitectos Británicos.
La Escuela Paulista, encabezada por la figura de Jao Batista Vilanova Artigas, se distinguió por la promoción de una arquitectura “cruda, limpia y clara”, de cierta manera influenciada por los ideales estéticos del Brutalismo europeo. Las propuestas formales permitían la inmediata aprehensión del espacio por parte de los usuarios, los ideales de economía y síntesis espacial expuestos en sus elementos expresivos dentro de un raciocinio que se acordó llamar “verdad estructural” de la arquitectura.
Las dos legendarias arquitecturas de Brasil, la Carioca y la Paulista, hablan del lugar y casi de la geografía. Frente a la sensualidad, la expresividad y las curvas que caracterizaron a Oscar Niemeyer, la Paulista con Mendes da Rocha defendía la relación con la gente, el marco para la vida, la fuerza del hormigón con austeridad expresiva y también la necesidad de que la frondosa vegetación conviviera, arropara y sombreara el cuerpo arquitectónico expuesto, desnudo, a los rigores de la intemperie.
Marxista convencido como Niemeyer escribió contra las urbanizaciones privadas: “¿Privadas para qué? Es privada porque es privativa, les pertenece solo a ellos…”
Su trabajo se concentró en Sao Paulo. Por citar algunos pocos ejemplos: el Gimnasio del Clube Atlético Paulistano, el Estadio del club Atlético Paulistano, el Museo de Arte de Campinas, la renovación de la Estación da Luz , el Museo de la Lengua Portuguesa, el Centro Cultural FIESP, la Tienda de Muebles FORMA y el Museo de Escultura de Brasil. De su autoría también son el Museo Nacional de Entrenadores en Lisboa, el pabellón que representó a su país en la Exposición Universal de Osaka y el nuevo plan para la ciudad de Vigo consagrada recientemente como “la mejor ciudad de España con mejor calidad de vida”.
Se inspiró en la arquitectura orgánica escandinava (Alvar Aalto, Kay Fisker) procurando denotar la funcionalidad y entender que es la relación con el lugar, y no con las ideas, lo que arraiga y mantiene vivo un edificio. Su propia casa (1964), rotundamente austera, maravillosamente iluminada y amorosamente sombreada por la vegetación, mantiene una fuerte relación telúrica. El arquitecto cree que el dominio del sitio, – sea a través del cambio de topografía, de su completa redefinición o de una mera acción sobre los flujos de circulación del entorno -, es un elemento fundamental en la expresión del dominio y de la integración del hombre sobre y con la naturaleza. Según sus propias palabras, la primera y primordial arquitectura es la geografía.
También tuvo influencias de otros maestros de la “Arquitectura Moderna”: los detalles constructivos rigurosamente estudiados (Mies van der Rohe), el hormigón visto aliado de las grandes luces para relacionar al usuario con el espacio a veces de manera íntima y otras monumental (Le Corbusier) y la búsqueda de espacios incentivadores de la convivencia humana dentro de un proyecto de ciudad y de sociedad (Levi, Aalto). Mendes es reconocido como un legítimo maestro porque lidia poéticamente con todos esos lenguajes.
Diseñó durante seis décadas con una profunda comprensión del espacio y la realización de una arquitectura con la que modifica el paisaje y se esfuerza en resolver las necesidades humanas, sociales y estéticas.
En una de sus últimas entrevistas manifestó que el objetivo de la arquitectura no solo es alcanzar un carácter funcional en donde la gente se comporte de una determinada manera. Declaró que el espacio arquitectónico debe apoyar sin condiciones la “imprevisibilidad de la vida”.
Me atrevo a parafrasear la cita de la filósofa Hannah Arendt: nuestro arquitecto no nació para morir sino para seguir. Porque su obra y legado intelectual seguirán como ejemplo para futuras generaciones ya que su herencia no morirá.
Referencias:
EL PAIS; Anatxu Zabalbeascoa, “Muere el arquitecto brasileño Paulo Mendes da Rocha a los 92 años”, 23-05-2021.
Ibíd.; Rodolfo Borges, “Muere Paulo Mendes da Rocha, el arquitecto que amparó la imprevisibilidad de la vida”, 23-05-2021.
Barchitects; “La cara de los Premios Pritzker: Mendes da Rocha”, 13-11-2015.
Desise Chini; “Paulo Mendes Da Rocha: entre la idea y la experiencia. Premio Pritzker 2006”, 06-2006.
EL DIARIO VASCO; Mila Trenas, “El brasileño Mendes da Rocha gana el premio Pritzker de Arquitectura 2006”, 10-04-2006.
Varias páginas de Internet.
La imagen que acompaña al texto corresponde a la casa Mendes da Rocha, Sao Paulo, 1964.