«Filosofía mundana y transparente» en tiempos de consumismo y crisis climática

El pensamiento del filósofo español Javier Gomá es interpretado por Luis Fernando Moreno como una propuesta de hacer “filosofía mundana y transparente», como un pensamiento para el presente con pretensión de universalidad. Si filosofar fue en su origen asombro frente al hecho de que exista algo y no más bien nada, Gomá revela de maravilla su emotiva curiosidad por la vida humana, sometida a la finitud y la caducidad, a las alegrías y penas, así como una genuina fascinación por la tarea que compete a todo hombre de aceptar sus avatares. Como decía Martín Heidegger, “ser en el mundo”.

Más allá de posturas románticas que hoy parece mantener a nuestras sociedades del siglo 21 inmersas en un egotismo sin límites, Gomá propone, con Goethe, que «hay que limitarse para extenderse»; y en una cultura contemporánea cuyos signos distintivos son la finitud, el anonimato, la burocratización, el consumismo, la crisis climática y la anomia en las vidas privadas, la Filosofía debe proponer algo nuevo a fin de animar a la sociedad a que sea más sana, ética y democrática.

Gomá dice que, superando relativismos y dogmas, la Filosofía debe volver a interpretar la vida presente, con una firme mirada transparente para ocuparse de las cosas que de verdad importan a la sociedad y proporcionar ideas interesantes, pues «sólo las ideas interesantes son verdaderas». El filósofo con su amplitud de visión –encaramado en firmes atalayas culturales, pero no preso en ellas- no teme declinar frente a los problemas claves que presenta el ocaso de la civilización occidental, el consumismo y la crisis climática, para anhelar nuevos principios, ideales y horizontes.

La ciencia ha demostrado que el impacto de las actividades humanas sobre el medio ambiente en la Tierra en los últimos 200 años ha provocado el calentamiento global de origen antropogénico. Estas acciones provocan, entre otras consecuencias, cambios en el ciclo del agua, desequilibrios y destrucciones en los ecosistemas marinos y terrestres, el aumento de fenómenos meteorológicos extremos, la acidificación de los océanos o la desaparición de los bosques y el cambio climático.   

¿Cómo devolver la ética a una sociedad en la que predomina un consumismo irresponsable que destruye la Tierra? ¿Cómo crear ilusiones en sociedades en las que prevalecen las normas egoístas y no las convicciones colectivas? ¿Cómo dotar de contenido moral a la libertad para huir del libertinaje? En suma, dice Luis Fernando Moreno, que la obra de Gomá revela ensayos muy bien sintetizados para un presente vivo y civilizado. Lo bueno es que abre caminos y propone osadas soluciones. De ahí que sus ideas sean también un llamado pertinente contra lo difuso y vano del mundo consumista capitalista globalizado, para enfrentar el actual nihilismo del “todo vale” con la honesta pretensión de restituir el pensamiento a su cauce natural: el del servicio a la persona y a la colectividad para una vida no sólo buena, sino mejor y más sana.

En aquellos tiempos, cuando éramos estudiantes de arquitectura…

A veces el tiempo de la memoria nos invade interiormente y entonces es conveniente ser fieles a él y rescatar la fugacidad de los instantes pasados. En esta ocasión me van a permitir bucear en los recuerdos de juventud, esta vez centrados en los 70, nuestros años universitarios y de graduados, para con cierta nostalgia hablarles de una época en la que tuvieron cambios importantes en nuestra sociedad.

Años marcados por la rebelión de mayo francés de 1968 que se fraguó en el ámbito universitario y que caló en los movimientos obreros. Sus lemas fueron grafiteados profusamente en los muros de las ciudades como arte de expresión callejero que impulsaba y manifestaba los pensamientos de libertad, rechazo a la autoridad, la burguesía y las denominadas “buenas costumbres”: “Prohibido prohibir”, “Sed realistas, pedid lo imposible”, “La imaginación al poder”.

También años influenciados por el auge literario de América Latina: Borges, García Márquez, Vargas Llosa, Cortázar, Onetti, Carpentier. Latinoamérica logró una importante proyección internacional como una apuesta por la esperanza. El arte y la cultura se hermanaron con la ética y la estética, con realizaciones que afianzaron su universalidad a través de la profundización de su inconfundible identidad.   

En aquellos tiempos todavía las panaderas de los barrios tradicionales de El Vado y Todos Santos exhibían en sus inmensas y flexibles canastas las aromáticas palanquetas y guaguas de pan; pero al mismo tiempo se inauguraban nuevos mini mercados que vendían panes industriales en fundas de plástico, embutidos, conservas y chocolates finos. El cine “Candilejas”, al norte de Cuenca, poseía una mala reputación; mientras la pionera “Tele Cuenca, Canal 3” ofrecía noche a noche novelas venezolanas en blanco y negro, como en blanco y negro fue lo que sucedió en la clausura de la Universidad en1970.      

Y tan en blanco y negro fue la clausura de 7 meses que los holgazanes estudiantes, por la fuerza de las circunstancias, se dedicaron las noches a ofrecer serenatas a sus amores platónicos con la canción de moda del Trio Los Pachos: ¨Toda una vida”.

“Toda una vida estaría contigo

No me importa en que forma

Ni donde ni como, pero junto a ti.

Toda una vida te estaría mimando

Te estaría cuidando

Como cuido mi vida, que la vivo por ti.

No me cansaría de decirte siempre

Pero siempre, siempre

Que eres en mi vida ansiedad

Y angustia, desesperación.  

Las bellas Julietas abrieron, en muchas ocasiones, su generoso corazón, acogiendo en su regazo, hasta que la muerte los separe, a los ansiosos, angustiados y desesperados Romeos.           

Las festividades en la ciudad tenían un simbolismo especial. El 3 de noviembre, por la mañana, en la sesión del Concejo Cantonal el presidente de la república ofrecía el “oro y el moro” que hasta la presente fecha no se ha cumplido. Culminaban las fiestas novenbrinas, casi siempre, con torrenciales aguaceros que inundaban toda la ciudad.

En aquellos tiempos no se inventaba todavía los conceptos de “cambio climático” y “sequia hidrológica”. El pueblo nombraba a estos fenómenos de la naturaleza, muy arrepentido y con golpes de pecho, sencillamente, “castigo divino”.

Para exorcizar a la fuerza maligna de las largas sequias de agosto, septiembre y octubre, el pueblo traía en procesión y al hombro al “Señor de Girón”, una imagen de estilo Barroco Criollo de 4 clavos llamada por el pueblo creyente “Señor de las Aguas”, a la Catedral Nueva de Cuenca. Al mes siguiente, por divina coincidencia, iniciaban los crudos inviernos morlacos de noviembre porque San Pedro, heredero del Dios hacedor de la lluvia y a su única voluntad, abría generosamente las compuertas del cielo para que las aguas caigan a raudales.     

Inmersos en el devenir de la cotidianidad llegó el “boom petrolero” y en forma concomitante la debacle de buena parte del patrimonio arquitectónico del Centro Histórico. La construcción de edificios modernos en altura con fachadas “curtain wall” y elementos artesanales neocoloniales añadidos, fue el resultado de una arquitectura intrascendente y de muy poca significación.

Esta fue la época en la que se inició el difícil y complejo proceso de urbanización de la ciudad: reptil urbano, máxima cinta métrica con que mide el valle la ciudad; tugurización en el centro, urbanización excluyente en la periferia; regalías petroleras y remesas de dólares transmutadas en lomos fríos de hormigón y cristal, pero también en códigos vernaculares que querían instaurar una escritura arquitectónica regional con sentido e identidad.

En este vasto océano político y cultural, a finales de la década de los 60, nos atrevimos a bucear en las tormentosas aguas del aprendizaje de la arquitectura. Aquí cabe traer a colación el sabio refrán: “en casa de herrero cuchillo de palo”. La Facultad, en ese entonces, no tenía casa propia. Las clases las recibíamos en las aulas prestadas de las facultades de Ingeniería, Química, Filosofía y Derecho. Por esta sui generis circunstancia: La República del Ecuador y en su nombre y por autoridad de la Ley, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Cuenca, nos confería el título de “Arquitecto Transdisciplinario”, por haber cumplido con todos los requisitos legales y reglamentarios. Dado en Cuenca, al año 1974. 

Nuestro actual bello hogar, de monumentalidad enigmática, construcción reflexiva de los espacios, simpleza y pulcritud del hormigón visto y del bermejo ladrillo artesanal, diseñado por Álvaro Malo, abrió sus puertas recién en 1976.   

La Escuela había sido creada en1958 por los arquitectos Jorge Roura Cevallos (primer director y luego decano), César Burbano Moscoso y Gastón Ramírez Salcedo. Hasta el año de nuestra graduación ya se habían incorporado 80 arquitectos varones y solo una mujer: Lupita Ibarra. Y para el año 1999 el número de graduados se había incrementado a 1025, con 847 varones (83%) y 178 mujeres (17%).    

El dato actualizado al 31 de octubre de 2023, hace un año, contabiliza 2710 graduados. Y la matrícula del año anterior, con 772 alumnos registrados, se distribuye entre 398 mujeres (51.55%) y 374 hombres (48.45%). Clara estadística que sugiere la perspectiva de una profesión igualitaria y con enfoque de género.           

En el letargo de las noches cuencanas batallábamos hasta la madrugada para trasfigurar el maldito blanco de las láminas de dibujo a los proyectos arquitectónicos apropiados. Si a esas horas se veían luces prendidas, cuando el lucero y las últimas estrellas ya se habían apagado en el cielo, seguramente correspondían a los estudios de los compañeros que se quemaban las pestañas dibujando sus proyectos sobre la mesa con paralela, escuadras, tiralíneas, rapidógrafo y tinta china. Muy a menudo, a las 5 am, caía una enorme gota de tinta en la lámina de perspectivas, que daba al traste con el titánico esfuerzo. ¡Carajo ya perdí el año! Era el grito, más santo, que reflejaba la ansiedad y angustia del exaltado prospecto de arquitecto.      

Ni el más osado de los brujos de esa época se imaginó que, después de pocas décadas, se tendría las herramientas tecnológicas digitales al alcance de la punta de los dedos de la mano: CADs, BIM, inteligencia artificial generativa, ChatGPT y el IPad, para consultar al instante todas las bibliotecas, diciplinas y los saberes del mundo.

Mientras que nuestra inteligencia artificial era la Tabla de Logaritmos patentada por Napier en 1614 y la famosa regla de cálculo, creada por Oughtred en 1622, marca Faber Castell o Aristo, que funcionaba como un computador analógico. Más tarde apareció la calculadora científica Casio, que ofrecía al instante las cuatro operaciones básicas: suma, resta, multiplicación y división. ¡Y la de última generación incorporaba la raíz cuadrada y el porcentaje!

En aquellos tiempos nuestra biblioteca de la Universidad ofrecía solo el famoso Neufert, “Arte de proyectar en Arquitectura” y unas pocas revistas descuartizadas. Los estudiantes frecuentábamos la librería ASG, única en la ciudad, especializada en “libros técnicos y complementos”, ubicada la calle Borrero entre la Bolívar y Sucre, para adquirir los útiles de última generación de las exigentes asignaturas de Dibujo Artístico y Dibujo Técnico, la esotérica Geometría Descriptiva y la caja de pandora de Diseño Arquitectónico: lápices marca Othello y Faber Castell, papel cebolla, cartulinas Canson para acuarela y dibujo técnico, portaminas, caja de matemáticas, rapidógrafos Rotring y cipatones (unos adhesivos que contenían letras y figuras tipo DIN, normalizadas en 1968 por el Comité de normas Alemanas). Y la añorada librería ofrecía, además, el servicio de Amazon de la época, solo que el libro solicitado llegaba, al menos, a los 6 meses, cuando el estudiante ya había perdido el año.       

Por fortuna, en el año de 1977 apareció la excelente revista ecuatoriana TRAMA, creada por los arquitectos Rolando Moya y Evelia Peralta, que se constituyó en la consulta obligada para los temas de arquitectura, urbanismo, diseño gráfico, historia del arte y ecología. La vivienda de la pareja, que contribuyó de manera notable a la cultura arquitectónica del Ecuador y de la Región, fue consumida por un incendio forestal provocado en los bosques del cerro Auqui, en el sector periférico de Quito. Un caso más de ecocidio que causa daños graves, extensos y duraderos al hombre y al medio ambiente.

¿La poética del diseño de la mano del arquitecto, en los próximos años, será reemplazada por el mecánico y frio diseño de la mano del computador? Un futurólogo de la tecnología manifestó recientemente: “La duda no está en si la IA puede sustituir o no al ser humano, sino en cuándo va a hacerlo. Porque va a pasar. Y esto solo es el comienzo. Cuando la IA se mezcle con la computación cuántica, apaguemos la luz y vámonos”.

Sin embargo, como lo reconocen muchos científicos, para acceder a la realidad que da sentido a nuestras vidas, necesitamos recurrir a las capacidades humanas no digitales, como la intuición, la esperanza, la emoción y la empatía, que siempre han estado guiando nuestras vidas en el arte, la arquitectura, la literatura, las tradiciones culturales y la historia. No abandonemos jamás nuestra humanidad por los fríos y mecánicos sueños digitales.  

En aquellos tiempos, hace medio siglo, en el año de 1974, nos graduamos quince jóvenes veinteañeros que queríamos revolucionar el mundo desde la arquitectura. Nuestra humana disciplina que Álvaro Siza la define “como un ejercicio de invención y de memoria, como la construcción de un deseo colectivo de belleza”.

Época que, a todos los que ya peinamos canas, somos abuelos y algunos hasta bisabuelos, nos suscita sentimientos de nostalgia.

El 2 de febrero se incorporó Eduardo Cabrera Palacios (+); el 28 de junio Mauro Montesinos Vial, Carlos Jorge Ortega y Jaime Heredia Montesinos; el 2 de agosto Lautaro Maldonado Ambrosi; el 8 de agosto Eduardo Peñafiel Andrade (+), Klever Rodríguez Zerda, Iván Gonzales Aguirre, Leopoldo Cordero Ordóñez y Carlos Jaramillo Medina; el 15 de agosto Esteban Malo Corral; el 16 de agosto Eduardo Quintero Zalamea y Enrique Terreros Messa; y el 21 de agosto Teodoro Torres Galán y Orlando Albornoz Vintimilla.

Los compañeros, que en este año cumplimos medio siglo de graduados y ejercido la profesión en sus diversas dimensiones, expresamos nuestros agradecimientos sinceros al Colegio de Arquitectos por este acto tan humano y generoso.

En aquellos tiempos, cuando éramos estudiantes de Arquitectura… Muchas gracias, muchas gracias.

Nota: En la imagen que se acompaña se aprecia, de izquierda a derecha, a los siguientes arquitectos graduados en 1974: Eduardo Quintero, Antonio Malo (en representación de su hermano Esteban), Lautaro Maldonado, Carlos Jaramillo, Mauro Montesinos, Enrique Terreros, Orlando Albornoz y Klever Rodríguez.            

Naturaleza domesticada: parques, jardines, utopías.

Los parques y jardines como cuidado de la naturaleza son espacios utópicos. Mantienen el ideal de un mundo mejor como naturaleza domesticada, obra de arte viva, imagen del mundo y mundo de una imagen. Muestran además las ideas de cada etapa histórica y expresan no solo una cosmovisión y un proyecto de sociedad, sino también un ideal de vida y un modelo ético y estético.

Existe una estrecha relación entre el mundo de las ideas y el arte de atender la naturaleza y las plantas. Desde la primera escuela filosófica de la Academia de Platón hasta el jardín de Epicuro, pasando por el Liceo de Aristóteles, el saber filosófico se desarrolló en recintos perfumados vegetales.

La historia del pensamiento se ha visto algunas veces plasmada en los jardines y en los parques, sean estos públicos o privados. En Oriente (Japón y el Mundo Islámico) los filósofos, poetas y pintores fueron los artífices de sus jardines y parques sensuales y del lenguaje de las fuentes. Mientras que en Occidente (Europa) quedaron en manos de paisajistas y arquitectos, cuya vegetación retrataron la sociedad enclaustrada del medioevo o la absolutista francesa del siglo 17. Los jardines de Versalles, con la métrica, el orden y la simetría, es el nuevo edén matemático y el modelo más representativo del pensamiento racionalista.

En contraposición a esta monarquía, que tiranizó la naturaleza, los jardineros ingleses inspirados en la Ilustración y en los sentidos diseñaron parques naturalistas y espontáneos. Santiago Beruete recuerda que la sociedad capitalista tiene una romántica sensibilidad paisajística: “los aristócratas británicos involucrados en el desarrollo de la revolución industrial y en el consiguiente deterioro de la campiña inglesa, promovieron la estética paisajista que caracteriza el idílico jardín inglés, tratando de recrear la Arcadia que estaban destrozando”.

Los “parques históricos” de América Latina fueron diseñados tomando como referencia los modelos europeos. Concebidos como naturaleza a pequeña escala, era una manera de traer el campo a la ciudad, lugar de paseo para la clase en ascenso y, sobre todo, una nueva forma de ocio en las urbes. Estos parques tempranamente tenían un fuerte carácter simbólico de segregación social, con verjas perimetrales, dedicados para los conservadores ilustrados, latifundistas, los primeros banqueros prósperos y el paseo de las damas de la alta sociedad. Adicionalmente, se dispusieron con estudiada geometría caminerías y rincones para la sombra y el romance con la melodía de la fuente de agua interminable, que no se cansaba de arrullar las querencias, configurando espacios amorosos y delicados.

En el patio-jardín de la casa tradicional se vislumbraba la centralidad de la vivienda. El cielo lo cobijaba para el camino arqueado del sol, el curso de la luna y el resplandor ambulante de las estrellas. Era el pulmón aromático, cromático, sonoro y su paisaje interior se cuidaba en forma de pequeños árboles y plantas ornamentales. Muchas viviendas disponían de huerto, que dibujaba una pequeña parcela cultivable que proveía algunos aportes de sustento, una manera de traer el campo a la ciudad, de sentir cerca la ruralidad. En el microcosmos de la casa tradicional, el solar era el recurso para ese anhelado balance entre lo urbano y lo rural.   

Mientras que los pocos jardines de los conventos de las congregaciones religiosas femeninas son todavía cuidados para la meditación, contemplación, recreación y el autoabastecimiento. Naturaleza domesticada con santidad en forma de árboles nativos podados y plantas medicinales, ingrediente bendito para la elaboración del “agua de pítimas”, bebida milagrosa para curar las penas del cuerpo y del alma.   

Pero en la historia de la jardinería la naturaleza no solo ha sido controlada por el jardinero, sino que éste a su vez ha sido guiado por la naturaleza. Lo seres humanos y las plantas se han amaestrado mutuamente. ¿Quién controla a quién entre un jardín y un jardinero? Los buenos jardineros lo saben: “la única manera de controlar la naturaleza es obedecerla”. El buen jardinero sigue el sendero que indica la naturaleza para hacer un bello jardín.

Gilles Clément, paisajista francés, jardinero, filósofo, profesor y ensayista, Premio Mundial de Arquitectura Sostenible en 2022, desarrolla una teoría revolucionaria del jardín contemporáneo. Sus obras de “El jardín en movimiento”, “Jardín planetario” y “Tercer paisaje”, proponen precisamente una reconciliación del hombre con su ansia de dominar la naturaleza, incorporando la dinámica propia de la naturaleza que rediseña el jardín gracias al perpetuo movimiento de las plantas en el espacio y en el tiempo. Sostiene que todo el planeta es un único jardín limitado por la biosfera y el ser humano no es otra cosa que el jardinero a su cuidado. Su receta de buen jardinero es “hacer lo máximo posible a favor y lo mínimo posible en contra”. Y su utopía es volver a encontrar en la naturaleza una parte importante de nuestra existencia, asombro, novedad y un espacio de libertad.

No hay mejor lugar para descansar, pasear, contemplar, pensar, soñar, que un jardín o un parque. Es un remedio para los conflictos, para acallar el ego y renovar la conciencia. Salir al jardín o al parque supone, más que un simple romanticismo, entrar en nosotros mismos para abrirnos a los demás.

Jardinería y utopías restauran cada una a su manera nuestra confianza en el mundo. En estos tiempos de incertidumbre, cambio climático y destrucción de la naturaleza pensar el jardín y ajardinar las utopías permitirán sembrar en nuestros paisajes interiores sueños realizables.

Referencias:

  • El País, Carlos Risco; “Gilles Clément, el jardinero filosófico que deja a las plantas en paz”, 18-11-2023.
  • IBID, Anatxu Zabalbeascoa; “El jardín en movimiento”, 17-10-2022.
  • Santiago Beruete; “Jardinosofía: una historia filosófica de los jardines”, 06-2016.
  • Facultad de Arquitectura y Urbanismo de La Universidad de Cuenca; “CONAR y la Arquitectura Moderna Apropiada”, Carlos Jaramillo Medina, 06-2016.
  • Rafael López Guzmán, et al; “La Arquitectura del Islam Occidental”, 1995.
  • Varias páginas de Internet.
  • El autor de la imagen que ilustra el texto es el Arquitecto Álvaro Malo Cordero, graduado con honores en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Cuenca (1967).  Ha sido gentilmente cedida y corresponde al Jardín de su Casa, Arizona, EEUU.
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Montañas bajo presión: turismo, equipamientos, urbanización.

El nombre asignado a los procesos que producen un cinturón montañoso es el de orogénesis, que procede de las palabras griegas oros (montaña) y génesis (llegar a ser). Las rocas que constituyen las montañas proporcionan pruebas visuales notables de las enormes fuerzas compresivas que han deformado grandes secciones de la corteza de la Tierra, – campo de estudio de la estratigrafía -, y seguidamente las ha elevado a sus posiciones actuales.

Los componentes naturales del paisaje de montaña, – la topografía, lo mineral, vegetal, la vida silvestre, -, recuerdan a las formas orgánicas en la interacción vital de las fuerzas de sus elementos. De acuerdo con la teoría de la tectónica de placas, la formación de las montañas se produce en los bordes de placa convergentes que colisionan proporcionando los esfuerzos compresionales horizontales necesarios para plegar, formar fallas y producir metamorfismo en las gruesas acumulaciones de sedimentos que se depositan a lo largo de los flancos de las masas continentales. Además, los estudios sismológicos y gravitacionales han confirmado la existencia de raíces de corteza debajo de algunas cordilleras montañosas. Las regiones elevadas que son soportadas por la flotación de las raíces de la corteza son los Andes, la Sierra Nevada y la llanura tibetana.  

La noción de tectónica, que tiene su origen en la tectónica de placas, se refiere precisamente a la deformación de la corteza terrestre debido a las fuerzas involucradas que esculpen bellas formas naturales. Siguiendo esta noción es pertinente traer la sugerencia del poeta portugués Fernando Pessoa: “uno puede formular una estética basada no en la noción de belleza sino en aquella de la fuerza”.    

Precisamente por esa fuerza telúrica la impresión que causan las montañas se eleva a la categoría espiritual más elevada. Se trata de una impresión cuyos elementos se sitúan tanto más acá como más allá de la simple forma estética. Parece esconder su propio misterio mejor que cualquier otro paisaje. Lo telúrico se nos muestra en estado puro en su fuerza.

Las montañas distantes, o junto a la llanura, son símbolos de lo trascendente que invitan al alma a mirar hacia arriba, hacia regiones a las que no se accede sólo con fuerza de voluntad. Por eso, cuando las nubes y la contaminación atmosférica tapan las montañas, desaparece no sólo la belleza natural, sino también la espiritual. Sin montañas, o agredidas por las garras de la erosión o el mercantilismo, aplastadas hacia la tierra, quedan atrapadas de modo humillante junto al resto de lo terrenal.

Pero cuando el cielo está despejado las montañas parecen apuntar indefinidamente a lo supraterrenal y situarse en un orden distinto al del valle. Si hay un paisaje al que calificar como trascendente es el de montañas que se encuentra más allá de la simple palabra. Quizá, por esto mismo, las alturas de las montañas, en todas las culturas, ha sido el lugar hierofánico para la manifestación de lo sagrado y por tanto para peregrinar, edificar santuarios, clavar cruces y erigir monumentos a Cristo y a todos los santos. Moisés, descendió del monte Sinaí, después de estar allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches, con las dos tablas del pacto, los Diez Mandamientos; la cima del Monte Olimpo era la morada de los dioses griegos; Machu Picchu santuario religioso de los incas.   

“Montañas. Compacta sortija de montañas. Donde quiera que se dirija la mirada, las montañas salen al encuentro, nítidas a pesar de la lejanía, solemnes en su grandiosa austeridad. El cielo se adhiere a sus cimas como una inmensa telaraña azul… Este cinturón de collados apacigua la violencia telúrica de los Andes, dulcifica la orografía y da al valle aspecto de huerto, apariencia apacible de vergel”. 

De esta manera Efraín Jara Idrovo, en un motivo de celebración poética, describe las cualidades tectónicas de la “Geografía Sagrada” de las culturas Cañari Inca, que enmarca el valle del Tomebamba: Guagualzhumi, Curitaqui, Pacchamama, Turi, Monjas, Cabogana y Caushin. 

Cuenca ha sido bendecida con el regalo natural de las montañas donde llegan los ríos, abriéndose paso por las rocas occidentales, hasta llegar a la vaguada, en cuyo centro se asienta la ciudad. Desde cualquier punto de la urbe la perspectiva se dirige hacia las variadas moles de la cordillera que se funden en los confines del horizonte comarcano. Predominan los colores azul ferruginoso, verde azulado y en algunos flancos colinas ocres desolladas por las garras de la erosión.

Cuidemos el futuro preservando la belleza telúrica de nuestras montañas, su frágil ecosistema, su diversidad ecológica, los valores y los modos de vida de las culturas locales. Las Naciones Unidas y la FAO, con motivo del “Día Internacional de las Montañas 2017” (11 de diciembre), reivindican la necesidad de que su desarrollo sostenible se integre en la Agenda 2030, frente al lema “Montañas bajo presión: clima, hambre, migración”.

Inspirador lema que motiva pensar sobre el cuidado y manejo sustentable del paisaje de montaña que enmarca el valle de Cuenca. La temática en esta época de crisis ecológica podría ser: Montañas bajo presión: turismo, equipamientos, urbanización.               

Referencias:

  • SIGRE; “Cuida tu futuro, preservando las montañas”, fuente: Naciones Unidas y FAO, 11-12-2017.
  • Naciones Unidas; “Objetivo de Desarrollo Sostenible: Objetivo 15 Vida de ecosistemas terrestres. Meta 15.4: Para 2030, velar por la conservación de los ecosistemas montañosos, incluida su diversidad ecológica, a fin de mejorar su capacidad de proporcionar beneficios esenciales para el desarrollo sostenible”.   
  • Georg Simmel; “Filosofía del paisaje”, traducción de Mathias Andlau, 2013.
  • Fredy Calle; “Geografía Sagrada de los Cañaris”, 13-05-2011.
  • Álvaro Malo;” Una ética del desierto: investigación estética”, 2000.
  • Edward J. Tarbuck y Federick K. Lutgens; “Ciencias de la Tierra”, Traducción de Ana María Rubio, 2000.
  • Efraín Jara Idrovo; “El paisaje cuencano: diálogo entre el hombre y la naturaleza”, en “Cuenca de los Andes”, 1998.
  • Michel Serres; “El contrato natural”, traducción de Umbelina Larraceleta y José Vázquez,1990.
  • Theodor Adorno; “Teoría estética”, 1983.
  • La Sagrada Biblia; Éxodo 34:27-29.
  • Varias páginas Internet.
  • El gráfico que se acompaña es obra del Arquitecto Manuel Contreras Arias. “TURI”. Técnica: acrílico sobre lienzo, año 1995.  

Ética y estética del Dibujo Manual en la enseñanza de la Arquitectura: «como el agua dejar que fluya» (*)

Según Lefevre, para Heidegger la representación no es nunca una imitación sino una construcción y, como tal, requiere de apoyos provenientes no sólo del mundo de los sentidos sino de la mente. Es volver a presentar modificando lo presentado con aportes del inconsciente, de la memoria y de la experiencia. Por esta razón uno de los sentidos de la expresión artística, entra ellas la expresión gráfica manual, será hacer legibles o visibles los mundos de lo real y lo imaginario, o mejor aún, de lo real transformado mediante la imaginación.

Aprender a dibujar es un arte, una ética y una estética. Es aprender el uso de la mano y de la mente. Es una práctica y un conocimiento. Es la habilidad de la mano, el rigor de la mente y la perspicacia de la mirada. Dibujar es una peregrinación hacia el alba, hacia el sol naciente, hacia la búsqueda de la forma.

La práctica constante, un buen asesoramiento y la ignición son hábitos que se deben fomentar al estudiante para conseguir el talento. Una práctica adecuada implica empujar al límite las habilidades hasta traspasar la frustración.

Los 9 consejos de Leonardo dan Vinci para ser un gran dibujante han sido celosamente acogidos por los más célebres artistas en los 500 últimos años:

  1. Dibuja objetos en movimiento, como una cámara viviente, con el cerebro, la mano y la mirada perfectamente coordinados.
  2. Copia a tu buen maestro hasta dominar su estilo.
  3. Juega con las perspectivas para mejorar la calidad con que percibes las dimensiones espaciales.
  4. Dibuja cosas divinas y grotescas, grandes y pequeñas, para dominar la variedad.
  5. Arregla las cosas en tu mente a través del dibujo sin que te quedes en la copia para trascender y volverte creador.
  6. Dibuja en compañía de tus compañeros para lidiar con la sensación que produce someter un dibujo aún no acabado al juicio del otro porque los buenos estudiantes se preocupan más por la calidad de su trabajo que por la fragilidad de su ego.
  7. Dibuja sábanas y textiles porque nada enseña mejor la importancia de la paciencia, así como los valores de la luz y la estructura.
  8. Dibuja la misma cosa desde distintos ángulos porque nuestro cerebro percibe el volumen, la forma y la textura de los objetos gracias a la luz. Los niños dibujan las cosas como creen que lucen, los principiantes copian lo que ven y los buenos dibujantes dibujan lo que entienden.
  9. Dibuja con el ojo de la mente para desarrollar habilidades adecuadas para la concepción y composición de cada figura. Busca nuevas formas de estimular tu imaginación y utiliza los resultados de tu trabajo, te sorprenderá lo que ocurre.

¡Dibujar, dibujar y dibujar! “Como el agua dejar que fluya”. Dibujar en silencio o con música porque dibujar es una pasión. Es un viaje onírico para registrar el mundo, la naturaleza y mostrar lo que interesa. De este modo la mano se acostumbrará y tomará fuerza como la vida misma. Ventajosamente para dibujar febrilmente a mano y todo el tiempo que se quiera no se necesita de electricidad, sólo un cuaderno, lápiz, pincel, marcador…  Dibujar la ciudad y los paisajes que impresionan como lo han hecho los grandes arquitectos: Le Corbusier, Bernard Rudofsky, German Samper… El rincón de la ciudad, la sabiduría de un detalle constructivo de la vivienda vernácula, el sentido arquitectónico de una palmera, los secretos ecológicos y matemáticos de la verdad y belleza del nido del pájaro hornero…

Mirar todo, oír todo, oler todo, tocar todo, dibujar todo… Esta metodología es extensible a cualquiera que quiera de verdad conocer y apreciar la naturaleza de las cosas, pues solo cuando se conoce algo en profundidad somos capaces de quererlo con intensidad. Parafraseando con el filósofo Spinoza en su Ética nos atreveríamos a decir que nuestro cuerpo con el dibujo manual se extiende hacia el paisaje y la naturaleza ofreciendo de este modo una continuidad entre nosotros mismos y la esencia de las cosas.

Dibujar también lo pequeño y los detalles. Lo pequeño no es incompatible con lo grande, ni lo feo con lo bello, porque en el mundo todo tiene su razón de ser. Esta visión de lo pequeño y de los detalles está presente en Gastón Bachelard: el detalle de una cosa puede ser el signo de un mundo nuevo, de un mundo que, como todos los mundos, contiene los atributos de la grandeza. La miniatura es uno de los albergues de la magnificencia.

El dibujo debe evitar reflejar miméticamente la realidad de las cosas, como una fotografía exacta, sin vida. Al contrario, con plena fuerza y vida, el dibujo poético perseguirá una exactitud transfigurada de las cosas. Más allá de lo puramente visual se debe concebir y dibujar los lugares y la cosas ensayando todo tipo de luces y colores para presentar un catálogo de emociones. Por ejemplo, así lo hizo Van Gogh, el “pintor del futuro”, en la serie de los olivares a las orillas del Ródano.

Un apunte que merece una atención especial es el boceto. Metaforizando con la literatura nos atreveríamos a relacionarlo con un haiku japonés: poema gráfico breve, organismo poético muy complejo. Su misma brevedad obliga a significar mucho trazando lo mínimo. El boceto, así comprendido, es una pequeña cápsula cargada de poesía capaz de hacer saltar la realidad aparente. Es una síntesis expresiva. Verónica Luna clasifica los bocetos en abstractos o conceptuales, analíticos o de desarrollo y perceptivos-legibles-entendibles.  

Durante toda la carrera y luego en la profesión, el dibujo manual debe ser un lugar de invención constantemente renovado. Este recorrido por la obra gráfica debe constituirse en una especie de diario íntimo compulsivo en el que los cuadernos, las hojas sueltas y hasta las servilletas, sean los ejemplos más preciados de la vida. Este itinerario no será lineal, porque puede trastocar la estricta cronología y permitirá, más bien, crear ecos entre los diferentes periodos de la formación.         

El itinerario propuesto evitará al estudiante caer en la tentación de utilizar sin beneficio de inventario la basura tecnológica de ciertos programas de dibujo asistido por computador.  Es común en el mundo de la mercantilización de la arquitectura que muchos inversores se enriquecen con ensoñaciones de lujo renderizadas que no pasan de ser falsas operaciones de capitales inmobiliarios.

El texto docente de Verónica Luna, “La Expresión Gráfica Manual como herramienta fundamental para la innovación”, caracteriza al dibujo manual como un lenguaje gráfico ético y estético estructurado de modo complejo en sus tres dimensiones: sintáctica (elementos del dibujo y relaciones), semántica (significados y símbolos) y pragmática (dibujos, bocetos y proyectos). El profesor Miguel Alonso del Val en su Presentación considera al texto como una herramienta irreemplazable de proyectación, además como un método de iniciación para el estudiante y la crítica arquitectónica. El alumno lo debe tener siempre a la mano como un libro de obligada consulta en todas las etapas de formación de la carrera.

(*)      Tomadodel libo “Los caminos del agua” (2023)de la dupla franco-ecuatoriana Marie Combette y Daniel Moreno. En el excelente texto se despliega una serie de viajes en diferentes escalas que dan información del nacimiento de los flujos del agua en la geografía de América Latina. El poético dibujo a mano de las cuencas hidrográficas propone una asimilación consciente de las riquezas naturales de nuestro territorio.

Referencias:

  • El País, Cultura, Rafa de Miguel; “La National Gallery de Londres descubre en Vincent Van Gogh al ´pintor del futuro´”, 11-09-2024.
  • El País Semanal, Victoria Garriga; “Cuando la ciudad es un organismo vivo y cambiante”, 01-06-2024.
  • Centre Pompidou; Exposición: “Picasso: dibujar a lo infinito”, 18-10-2023; 15-01-2024.
  • PIJAMASURF, Arte; “Las 9 técnicas de Da Vinci para ser un gran dibujante”, 05-2017.
  • Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Cuenca, “Plan de Estudios de la Carrera de Arquitectura y Urbanismo”, Edición: Carlos Jaramillo Medina, 2014.
  • Verónica Luna; Universidad de Cuenca, Facultad de Arquitectura y Urbanismo; “La expresión gráfica manual como herramienta fundamental para la innovación”, 2014.
  • Álvaro Malo; “El arte de vivir: Ángel Fernández Alba”, El presidente de la República de Finlandia otorga la Condecoración León de Finlandia al Arquitecto Ángel Fernández Alba. Homenaje de Álvaro Malo, 15-03-2005.
  • Álvaro Malo; “Una ética del desierto: investigación estética”, 2004.
  • Alberto Saldarriaga Roa; “La arquitectura como experiencia: espacio, cuerpo y sensibilidad”, 2002.
  • Baruj Spinoza; Ética demostrada según el orden geométrico”, edición y traducción de Atilano Domínguez, 2000.
  • Jorge Carrera Andrade; “Obra poética”, 2000.
  • José Herman Córdova; “Itinerario poético de Jorge Carrera Andrade”, 1986.
  • Gaston Bachelard; “La poética del espacio”, 1965.
  • Varias páginas de Wikipedia.
  • La imagen que se acompaña muestra uno de los tantos gráficos del texto docente de Verónica Luna, “La Expresión Gráfica Manual como herramienta fundamental para la innovación”. Gráfico N°. 72.- Juan David Castro, p. 201.

Decálogo para los estudiantes de Arquitectura

  1. De todas las definiciones de la música que se han dado a través de los siglos quedan dos proposiciones definitivas: las que indican que es arte y ciencia. Para apreciar sus valores artísticos es suficiente muchas veces, disponerse a escucharla.  Pero para entenderla y comprenderla, situarla en la historia, compararla y penetrar en su esencia, es necesario conocer sus fundamentos artísticos y sus secretos científicos.  

Alcanzar en la infancia la genialidad en la música, en contadísimos casos, ha sido posible. Mozart, siendo aún un niño, mostró sus grandes proezas que parecerían un invento. Incluía desde interpretaciones hasta su portentosa capacidad para componer en pocos días, a veces incluso en una noche, obras de enjundia en cuanto a calidad y longitud. Smetana, el niño prodigio a los 4 años, reemplazó a su padre al violín en la ejecución de un cuarteto de Haydn.

2. En el mundo de los repliegues de la literatura, poesía y las connotaciones múltiples del tesoro de la lengua, se requiere de igual manera de un lento y sostenido aprendizaje, conocimiento filológico, histórico, formal, lectura de buena literatura, estudiándola, degustando su particular modo de producirse.

3. En el caso de la arquitectura sucede exactamente lo mismo que en la música y la literatura. Es ilusorio pensar que se aprenderá fácilmente y que no es necesario realizar esfuerzos y dedicación. Muy por el contrario, para aprender a ver y a sentir la arquitectura, hay que perseverar toda la vida para encontrar sus sutiles mensajes y comprender las buenas propuestas que han existido a lo largo de la historia.

4. Iniciar el estudio de la arquitectura es emprender un camino, siempre inacabado. ¡Caminante no hay camino, se hace camino al errar!  Sin duda, el ejercicio fundamental para el aprendizaje de la arquitectura es recorrerla, atentamente, con la mirada, pero también con todas las capacidades perceptivas de nuestro cuerpo, disfrutando todos sus espacios. La experiencia de la arquitectura es una forma especial de sentir su materialidad y de interpretar sus significados. Lo sensorial informa, la razón interpreta y la emoción siente.

5. De este modo la experiencia del caminar la arquitectura debe traducirse en la elaboración de mapas mentales para trascribir sus huellas y sus trayectorias. Estos imaginarios deben registrar los tres valores fundamentales de la arquitectura: su sensibilidad, su deontología y su epistemología. Es decir, sus sensaciones, sus éticas y sus verdades profundas.

6. Pero la experiencia de la arquitectura también debe nutrirse del atento y reflexivo estudio. Sólo conociendo paso a paso, en sus tiempos históricos, en sus referentes funcionales o técnicos, es posible avanzar en la comprensión de la riqueza de significados y mensajes que la arquitectura nos propone.

7. Marco Lucio Vitruvio, autor de “Los Diez Libros de Arquitectura”, y que vivió en los tiempos de Julio César y de Augusto, proponía que: “La arquitectura es una ciencia y que debe ir acompañada de otros muchos conocimientos y estudios, merced a los cuales juzga de las obras de todas las artes que con ella se relacionan. Esta ciencia se adquiere por la práctica y por la teoría… Por tanto, los arquitectos que sin teoría, y solo con la práctica, se han dedicado a la construcción, no han podido conseguir labrase crédito alguno con sus obras, como tampoco lograron otra cosa que una sombra, no la realidad, los que se apoyaron sólo en la teoría”.

8. El dibujo manual en la enseñanza de la arquitectura es clave para saber representar con ética y estética los mundos de lo real (lo que se ve) y de lo imaginario (los proyectos del estudiante). Aprender a dibujar es un arte, una práctica y un conocimiento. La habilidad de la mano, el rigor de la mente y la perspicacia de la mirada.

¡Dibujar, dibujar y dibujar! “Cómo el agua dejar que fluya”.  Dibujar en silencio o con música porque dibujar es una pasión. Es un viaje onírico para registrar el mundo (la ciudad, la sabiduría de un detalle constructivo de la vivienda vernácula…)  y la naturaleza (la arquitectura de una palmera, la estructura de un saltamontes, las relaciones geométricas áureas del nido del pájaro hornero…). Ventajosamente para dibujar febrilmente a mano, todo el tiempo que se quiera, no se necesita de electricidad, solo un cuaderno, lápiz, pincel, acuarelas, marcador…

9. El estudiante debe practicar con fruición el pensamiento Lógico Matemático Intuitivo desde que comienza sus estudios hasta terminar su carrera. Las conexiones neuronales de su cerebro permitirán, a través de la práctica repetida y la neuroplasticidad, adquirir nuevos conocimientos y facilitar la resolución de modo sencillo y estético los problemas complejos del diseño arquitectónico y urbano en las dimensiones de la sustentabilidad ambiental, cultural, económica y social.

10. En la milenaria historia de la arquitectura, a diferencia de la música, alcanzar en la infancia la genialidad nunca ha sido posible. En este punto es pertinente parafrasear al catador de vinos: como el buen arquitecto, entre más viejo más bueno.

    Álvaro Siza, el gran arquitecto portugués, que conquistó todos los cielos de la arquitectura con premios como el Pritzker, el Mies van der Rohe y el León de Oro de Venecia, a los 90 años sigue trabajando con devoción la funcionalidad y la belleza, porque “la belleza alcanza un punto máximo de la funcionalidad”. En la pared de su oficina de Oporto ha colgado la famosa cita de Samuel Beckett: “Siempre intentaste.  Siempre fracasaste. No importa. Intenta otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”.

    Referencias:

    • El País Semanal, Tereixa Constenla; “Álvaro Siza: ´ Mis obras más importantes son las que no se han construido´”, 19-06-2024.
    • ArchDaily Team, post TERRAZA, Marie Combette y Daniel Moreno; “Los caminos del agua”, 20-05-2024.
    • Carlos Jaramillo Medina; “La casa del hornero: belleza, verdad y lección alada de arquitectura”, 2004.
    • El Correo; “Mozart, el genio inexplicable”, 5-12-2016.
    • Papa Francisco, Carta Encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la Casa Común; 2015.
    • Alberto Saldarriaga Roa; “La arquitectura como experiencia. Espacio, cuerpo y sensibilidad”, 2002.
    • Ignasi de Solá-Morales, Marta Llorente, Josep M. Montaner, Antoni Ramon, Jordi Oliveras; “Introducción a la arquitectura”, Conceptos fundamentales”, 2000.
    • Municipalidad de Cuenca, Propuesta de inscripción del Centro Histórico de Cuenca Ecuador en la lista de patrimonio mundial. Edición Comentada; Carlos Jaramillo Medina, “Caminar y vivir poéticamente el Centro Histórico de Cuenca. En sus dieciocho años como patrimonio de la humanidad”, 2017.
    • Ediciones del Prado; “Los Grandes Clásicos, Guía de Apreciación Musical”, 1994.
    • Marco Lucio Vitruvio; “Los Diez Libros de Arquitectura”, Traducción directa del latín, prólogo y notas por Agustín Blánquez, Profesor de la Universidad de Barcelona, 1970.
    • La imagen que se acompaña muestra al arquitecto portugués Álvaro Siza, retratado recientemente en su estudio de Oporto. Autor: Joao Pina.

    Las lágrimas de San Lorenzo y de San Pedro

    San Lorenzo, el mártir español quemado vivo en una parrilla, cuya muerte se conmemora el día 10 de agosto, vertió unas lágrimas al fuego que se tornaron doradas, coincidiendo con el evento cósmico anual denominado Las Perseidas, una prolífera lluvia de meteoritos o estrellas fugaces visibles sobre todo en la madrugada del 11, 12 y 13 de agosto. El monasterio renacentista de El Escorial, de estilo Herreriano y Patrimonio de la Humanidad, dispone en su honor la planta arquitectónica en forma de parrilla.

    Las Perseidas, popularmente conocidas como Las Lágrimas de San Lorenzo, son partículas de polvo incandescentes que tienen lugar cuando la Tierra atraviesa la nube de polvo que el cometa 109P Swift-Tuttle, descubierto en 1862, deja tras de sí al acercarse al sol. Son pequeños fragmentos que entran en la atmósfera a velocidades de hasta 210.000 kilómetros por hora. Cuando esto sucede los restos del cometa se desintegran al entrar en la atmósfera emitiendo destellos de luz que forman estrellas fugaces de una fracción de segundo, el suficiente tiempo para pedir un deseo según la tradición cristiana.

    Pero no está de más recordar que la luz tiene una velocidad constante. Cuando miramos a las estrellas o a un cometa estamos mirando cómo eran en el pasado, un tiempo tan variable que puede alcanzar desde minutos hasta cientos de miles de años atrás. Por ejemplo, la luz de las estrellas más cercanas a nuestro sistema solar que se encuentra en el sistema Alfa Centauri A y Alfa Centauri B están a 4.3 años luz de la Tierra. Es el tiempo que llevan en recorrer la distancia que hay entre ellas y la Tierra, alrededor de 41.2 billones de kilómetros.

    Volvamos a la tradición cristiana para pedir un deseo en estos tiempos de Perseidas, verano y sequía hidrológica, para evitar más tinieblas en nuestro atribulado Ecuador.

    Que las cometas que elevamos al sol en nuestra niñez hayan dejado tras de sí muchas lágrimas de alegría. Y que San Pedro, heredero del Dios hacedor de la lluvia y a su única voluntad, abra las compuertas del cielo para que caigan a raudales.          

    Referencias:

    • El País, Astronomía, Montero Glez; “La verdad sobre la canícula, las lágrimas de San Lorenzo y las noches de verano”, 15-08-2024.
    • Varias páginas de Internet.

    Milton Barragán, 1934-2024

    Como estudiante trabajó en el estudio de Sixto Durán Ballén y en la Oficina de Planificación de la Undécima Conferencia Interamericana de Quito de 1957 que se encargó del diseño y la construcción de las edificaciones que demandaba un acontecimiento de esas proporciones: el Palacio Legislativo, la Cancillería, las terminales de los aeropuertos de Quito y Guayaquil, el Hotel Quito, la matriz del IESS y las residencias para estudiantes en la Universidad Central y la Católica de Quito. Se graduó de arquitecto en el año de 1958 y ejerció la docencia hasta su jubilación.

    El salto a Europa produjo el cambio al novel Barragán cuando conoció las obras de los grandes maestros europeos y ejecutó trabajos en Roma y París en el Atelier del conocido arquitecto Alain Bourbonnais. Su experiencia de acampar en Ronchamp, la famosa “chapelle” de Le Corbusier, para beber directamente de la fuente de la arquitectura, le marcó su vida. En este mágico lugar comprendió, a través de esa vivencia extrasensorial, que el arquitecto debe ser un artista completo y un escultor de obras para ser habitadas.

    A su regreso de Europa se convirtió en un ser estético trabajando los materiales con la adopción y filiación incondicional a un lenguaje expresivo conocido como “Brutalismo”. El principio que rige es poner en evidencia el material y la técnica de la construcción a la vista (hormigones, mamposterías, piedra, madera…) presentándolos al desnudo, para apreciar su fuerza tectónica y facilitar la interpretación de la dimensión estructural de la arquitectura.

    En el Templo de la Patria la idea fuerza empuja en restituir la pendiente natural de la montaña con vigas de hormigón vistas. El Templo de la Dolorosa juega con volúmenes desnudos que aluden el paisaje telúrico del Pichincha. En el Banco Holandés Unido la unidad entre forma y estructura se plasma en la composición ordenada rítmicamente en base a módulos. El edifico Artigas con su fachada portante crea una suerte de panel estructural, a manera de celosía, que permite eliminar la columna y convertir la obra en una escultura urbana. El edificio Atrium respeta el lugar, porque la buena arquitectura plantea siempre un respeto místico hacia el paisaje, prolongando la pendiente del barranco de Guápulo. El edificio Ciespal con su cuerpo escultórico emerge sobre la estructura tipo hongo y lo hace singular.

    Con su filiación incondicional al “Brutalismo” optó por la técnica del hormigón estructural que difiere de la técnica de las estructuras del acero que están armadas con pernos y tuercas o con suelda eléctrica en un proceso rápido. El proceso del hormigón visto, en cambio, es lento, artesanal, con encofrados especiales, armado – desarmado – vaciado y de cuidados extremos de los detalles…

    Buscó parangones entre el espacio arquitectónico y el espacio escultórico. Por esta razón trabajó denodadamente en cerámica y escultura con técnicas en hierro de la vanguardia europea (Picasso, Gonzales, Chillida, Smith), para descubrir otras formas de construir el espacio escultórico. En el año de 1971 presentó su primera exposición escultórica en Quito. ¿Es entonces, en ese momento, en que la escultura toma fuerza y se nutre de la arquitectura de Barragán? ¿O la arquitectura toma fuerza y se nutre de la escultura de Barragán?  

    Al artista completo que supo descubrir los secretos del hormigón, el hierro y el fuego para fundir tiempos, espacios y memorias, el Colegio de Arquitectos de Pichincha elogia su rotunda obra: “A usted, Arquitecto Milton Barragán, que nos deja su huella impecable y contundente en el entorno de esta ciudad que miramos y caminamos a diario, en sus esculturas que hablan de temas eternos de la humanidad, en su palabra llena de ímpetu, convicción y verdad”.

    Referencias.

    • Arquitectura y Sociedad, N° 17, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central del Ecuador, Arq. Patricio Serrano y Arq. Manual Durán; “El propósito experimental de las cosas”, Conversación con Milton Barragán Dumet, 2012.
    • TRAMA, Evelia Peralta y Rolando Moya; “Guía Arquitectónica de Quito”, 2007.
    • Varias páginas de Internet.

    La enseñanza del Urbanismo en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Cuenca

    Pensar la ciudad y diseñar fragmentos urbanos

    La Facultad de Arquitectura debería cumplir tres objetivos estratégicos en la enseñanza del Urbanismo:

    1. Provocar en el estudiante la reflexión de la ciudad en la historia, estudiar las definiciones de   ciudad y conocer la importancia de los imaginarios urbanos.

    2. Diseñar fragmentos urbanos desde la sustentabilidad.

    3.Conocer la disciplina de la Planificación Urbanística en lo concerniente a conceptos básicos, figuras y métodos.  

    Todo comenzó en Ur, de Caldea…

    “Tare pues tomó consigo a Abram su hijo, y a su nieto Lot, hijo de Arán, y a Saraí su nuera, esposa de su hijo Abram, y los sacó de Ur de los caldeos, con ánimo de pasar a tierra de Canaán: y llegaron hasta Harán, y se establecieron allí”. La historia de Caldea se confunde con la de Asiria y Babilonia, pero se tiene en Ur, a orillas del Éufrates, al paradigma de origen de la ciudad, gracias a la aplicación de la agricultura de regadío y la invención de la escritura.

    Y luego se construirán, en el bucle del tiempo, las ciudades antiguas de Egipto, Asiria y Persia; las clásicas de Grecia y Roma; las aborígenes de América; la islámica y medieval, del renacimiento, barroco y neoclásico europeo; la colonial americana, de la primera revolución industrial en Europa y América; la ciudad y urbanística moderna con sus variantes; y la imparable urbanización del mundo globalizado cuya población urbana en el 2050 alcanzará los dos tercios de los terrícolas. (*)   

    Conceptos de ciudad

    El concepto de ciudad ha variado en la línea del tiempo. Por ejemplo, ha sido definida por Aristóteles en su “Política” como una asociación de ciudadanos que tiene derecho y libertad de participar del gobierno, del consejo y de la judicatura. Pero a esta clásica definición la debemos ajustar la dimensión sociológica e histórica como producción espacial y política de las luchas y contradicciones de la “cuestión urbana” (Castells); como proyección histórica y colectiva de la sociedad para el “derecho a la ciudad” (Lefebvre); y como mercancía urbanizada, caotizada  y contaminada por el capital, con el derecho a cambiarla democráticamente, con espacios urbanos comunes, a partir de nuestras creaciones y anhelos más profundos: “un problema para cualquier planificador, arquitecto o pensador utópico” (Harvey).

    Desde la perspectiva de estas cuatro definiciones se puede considerar a la ciudad como una forma social continua en el tiempo y en el espacio, que se construye a partir de procesos colectivos de conflicto, negociación y cooperación que se sustentan en el espacio. Pero también al revés, una ciudad puede desconfigurarse y reducirse a mero espacio urbanizado, socialmente desintegrado en guetos en la medida que no hay capacidad de resolver las contradicciones económicas y culturales que la atraviesan y amenazan. Por ejemplo, el surgimiento de la “ciudad de muros”, una suerte de paranoia urbana caracterizada por la vigilancia, el control y la exclusión; y otras ciudades donde se muestra con rotundidad la disparidad entre los barrios de indigencia y opulencia. “…Se crean urbanizaciones ´ecológicas´ sólo al servicio de unos pocos, donde se procura evitar que otros entren a molestar una tranquilidad artificial. Suele encontrarse una ciudad bella y llena de espacios verdes bien cuidados en algunas áreas ´seguras´, pero no tanto en zonas menos visibles, donde viven los descartables de la sociedad” (Laudato Si, 45)

    Imaginarios urbanos

    También se debe considerar que el concepto de ciudad abarca, a más de la evidencia física de su existencia y su estructura formal, la importancia de sus imaginarios e interpretación social del espacio urbano como lo describen con lucidez Kevin Lynch, Armando Silva, Álvaro Niño… La experiencia cotidiana de sus ciudadanos es la condición necesaria para la comprensión y comunicación de los espacios sociales y culturales que otorgan sentido a la ciudad.

    La buena literatura de todos los tiempos ha tenido casi siempre una ciudad como telón de fondo. Y lo mismo que las mejores descripciones del cuerpo y alma de París se la debemos a Balsac, las de Madrid son obra de Galdós, Estambul de Pamuk, La Habana de Cabrera Infante, Montevideo de Onetti, Lima de Vallejo, México de Octavio Paz, Bogotá de Silva, Cuenca de Jara Idrovo…. No deben perderse de vista, al estudiar las ciudades, las valiosas fuentes que nos ofrece la literatura.     

    Diseñar fragmentos urbanos en la ciudad: una calle, un parque, una plaza, un conjunto habitacional…

    Álvaro Niño propone para la interpretación y el diseño de fragmentos de la ciudad acoger la multiplicidad de la escritura colectiva de lo urbano a través del libre juego de mapas. Se propone desarrollar una estrategia que permita reconstruir un saber compartido en torno al espacio urbano, es decir, llenar el vacío que se ha generado entre el urbanista (en nuestro caso el estudiante) y el ciudadano y que hace imposible la plena comunicación. Este vacío solo se puede llenar mediante el encuentro de representaciones que supere al simple plano urbanístico,que excluye la complejidad y la diferencia de lo urbano. (**)

    El libre juego de mapas permitirá recuperar el status creativo de la lectura de los textos de la realidad urbana y consolidar una técnica de lectura-escritura que permita abordar con calidad, pertinencia, coherencia y consistencia la complejidad del diseño urbano en la ciudad contemporánea. Y con mayor rigor si se trata de intervenir en lugares de alto valor patrimonial.

    Álvaro Siza considera que la arquitectura hace lugar y, con el proyecto realizado, se demuestra cómo el lugar puede dominar la arquitectura y, a la vez, cómo puede también dominar la arquitectura al lugar. Más que obedecer a una relación simple con el lugar, la arquitectura lo potencia, acota y califica. Los conocimientos que el estudiante adquiera en las disciplinas del Urbanismo, la Planificación Urbanística y el Proyecto Arquitectónico se retroalimentarán positivamente.

    Caminante no hay camino, se hace camino al errar

    Pensar la ciudad y diseñar fragmentos urbanos sólo acontecerá como aprendizaje, pues el pensar la ciudad y diseñar en la ciudad con la participación del ciudadano estará siempre abriendo camino. Caminante no hay camino, se hace camino al errar. Este creativo recorrido académico le dará sentido a la enseñanza del Urbanismo en nuestra Facultad.      

    (*)         Se calcula que en 2050 casi el 70% de los niños del mundo vivirá en zonas urbanas, muchos de ellos en barrios marginales. 

    (**)       “El plano urbanístico es un calco. Establece los límites de la representación con base a su eje generativo: la función, la estructura urbana, la morfología, el espacio público, convertidos en principio del modelo, en valor absoluto y origen, cada uno en su terreno, de toda referencia o relación, sobre codificando el mundo de la vida.” (A. Niño)

    Referencias:

    • El País, Irene Caselli, Jesús Iglesias Saugar;” Rediseñar nuestras ciudades desde su ´jugabilidad´, 04-07-2024.
    • Leonardo Zaldumbide, Diario El Telégrafo, cartóNPiedra, “Del caminante y la paranoia al derecho a la ciudad”, 25-08-2013.
    • EL PAÍS SEMANAL, “El desafío de las ciudades”, Anatxu Zabalbeascoa; “La imparable urbanización del mundo”, 12-05-2019.
    • Papa Francisco; “Carta Encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la Casa Común”, 24-05-2015.
    • Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Cuenca, Editor: Carlos Jaramillo Medina, “Plan de Estudios”, 2014.
    • Josep García Cors, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Cuenca, Cuaderno N° 2. Mano a Mano, hablando de arquitectura, Carlos Jaramillo Medina – Josep García Cors; “Caminante no hay camino, se hace camino al errar”, 2014.
    • Omar Alonso Urán Arenas; “Urbe y ciudad: la necesaria distinción. Notas para un análisis sociológico y político de la realidad política urbana”, 2013.
    • Luis González de Alba; “Todo comenzó en Ur, de Caldea”, 11-01-2009.
    • David Harvey; www.sinpermiso.info. Traducción de Gerardo Pisarello, “El derecho a la ciudad”, 05-10-2008.
    • EL UNIVERSO, Historia Universal; “Prehistoria y primeras civilizaciones” y “Un mundo globalizado”: N° 1 y 17, 2004.
    • Álvaro Niño Ramírez; “La gesta el signo. Hacia un Semanálisis urbano”, 2002.
    • Armando Silva; “Imaginarios Urbanos. Bogotá y Sao Paulo: cultura y comunicación urbana en América Latina”, 1992.
    • Gustavo Munizaga Vigil; “Las Ciudades y su Historia: una Aproximación”, 1999.
    • Sagrada Biblia, traducción de LA VULGATA LATINA al español (1884) por el Ilmo. Don Félix Torres Amat. Edición EDISSA LTDA: 1999.
    • Aristóteles; “Política”, Vo. I, 1985.
    • Fernando Chueca Goitia; “Breve historia del urbanismo”, 1979.
    • Leonardo Benévolo; “Historia de la Arquitectura Moderna”, 1974.
    • Kevin Lynch; “La imagen de la ciudad”, 1960.
    • La imagen que se acompaña corresponde al Proyecto Gráfico de Fausto Cardoso Martínez: “Santa Ana de los Ríos de Cuenca vista desde el cielo”: El Vado, Mercado 10 de Agosto, San Francisco, El Padrón y el Centenario. 2006.

    Las matemáticas en la enseñanza de la Arquitectura

    La humanidad le debe mucho a las matemáticas. Las civilizaciones y las culturas siempre han recurrido a ellas. Quienes las dominaron la utilizaron para su propio desarrollo y para explicar el mundo y el universo.

    Curiosamente Nobel, el filántropo científico, no legó su fortuna a la madre de todas las ciencias: las matemáticas. Se dice que no veía una aplicación práctica a un campo abstracto que el mismo cultivó.

    En todo caso, los matemáticos tienen su propio premio: las medallas “Fields”, un galardón que la Unión Matemática Internacional entrega cada cuatro años a los más destacados matemáticos.

    Con medallas o sin ellas parece que existe una verdad irrefutable: las matemáticas están detrás de la Naturaleza (Galileo dijo: “las leyes de la Naturaleza están escritas en el lenguaje de las matemáticas”), las ciencias, las artes y las disciplinas porque para llegar a un recóndito planeta, diseñar un chip, o un edificio, siempre, hará falta la base matemática. Las matemáticas son una manera de describir la realidad y averiguar cómo funciona el mundo, un lenguaje universal que se ha convertido en el patrón oro de la verdad.

    Pero tratemos de definir qué es lo matemático. La esencia de las matemáticas no se determina por los cálculos numéricos sino por el conocimiento de la esencia de las cosas, es decir, por la “cosidad”. Por ejemplo, para la disciplina de la arquitectura por el preguntar sobre la esencia del espacio, la materia, fuerza, estructura, expresión y la forma.

    Las matemáticas, bajo esta concepción, es un rasgo fundamental de la nueva forma de pensar. Se supera de esta manera el estilo normativo dogmático del pensar escolástico medieval y del moderno racionalista cartesiano. Sin embargo, de ese sentido esencial de las matemáticas se han derivado históricamente otras matemáticas específicas o restringidas, como la fundamentación de la Geometría Analítica de Descartes, el Cálculo Infinitesimal y Diferencial de Newton y Leibniz y la teoría revolucionaria de la Relatividad de Einstein.

    Este carácter de las matemáticas, en sentido restringido, fue posible sobre la base de su rasgo fundamental, del pensar sobre la esencia de las cosas en general. Los números, bajo esta óptica, serán una parte importante del formalismo matemático de esa ciencia.

    Pero el hombre, como sostienen Kant y Heidegger, para pensar sobre la esencia de las cosas, a más de pensar racionalmente, lo debe hacer también intuitivamente. Pensamiento intuitivo entendido por la epistemología como el conocimiento inmediato, de percepción, de razonamiento abreviado y de sentido común. Estas variedades de intuición intelectual no requerirán de ningún tipo de deducción.

    Según las últimas corrientes científicas se considera a la intuición dentro del marco de la investigación de las acciones cognitivas como cognitivismo. Se concluye de este modo que es un problema de transversalidad en que intervienen multitud de ciencias tanto positivas (neurofisiología, biología molecular, genética, psicología, etc.) como filosóficas (antropología, sociología, lingüística, cultura… etc.). Por tanto, la intuición no es una facultad distinta a la actividad racional y creativa ordinaria; su diferencia radicaría en que el proceso que da lugar a su realización práctica se llevaría a cabo mediante una intervención automática del subconsciente, en el que este seleccionaría la información guardada en la memoria relevante en cada situación particular.

    El conocimiento humano según esta visión debería desarrollar una intuición conceptual de carácter judicativa; o si se prefiere decir el conocimiento humano, para ser complejo, debería estar estructurado en una unidad de pensamiento racional e intuición. El primero, subordinado en la lógica racional bajo los principios de la razón, y, el segundo, subordinado en la lógica de la sensibilidad, bajo los principios de la intuición.

    Lógica e intuición serán por tanto las doctrinas que actúan en unidad de acto alrededor de las matemáticas, pensando sobre la esencia de las cosas. A este modo de pensar complejo se denomina Pensamiento Lógico Matemático-Intuitivo (PLMI) y se enriquecerá a través de los siguientes procesos cognitivos: intuir, poetizar, razonar, demostrar, argumentar, interpretar, identificar, relacionar, graficar, calcular, inferir, efectuar algoritmos, modelizar… 

    En la enseñanza de la Arquitectura debe estar presente el PLMI en permanente juego dialéctico. Y los procesos cognitivos descritos, con el desarrollo de actividades secuenciales y relacionadas, permitirán llegar a dar respuestas creativas a un problema planteado. El matemático ruso Edward Frenkel formula: “resolver un problema matemático es como completar un rompecabezas, sólo que no sabes de antemano cómo será la imagen final”. ¿Forma análoga a la resolución de un proyecto arquitectónico?

    Al estudiante se le debe inculcar practicar con fruición el pensamiento PMLI. Las conexiones neuronales de su cerebro permitirán, a través de la práctica repetida y la neuroplasticidad, adquirir nuevos conocimientos y facilitar la resolución de modo sencillo los problemas complejos en los campos de los números, la geometría y la creatividad.

    Las reflexiones expuestas podrían servir de fundamento para la enseñanza de las matemáticas en las carreras de arquitectura. Pensamiento PMLI que ayude al estudiante a pensar lógica e intuitivamente en torno a las cualidades arquitectónicas del espacio, la materia, fuerza, tecnología, estructura, expresión y la forma.

    Para este propósito, las estrategias de los números y la geometría se constituirán en los métodos más eficaces para desentrañar los secretos de esas cualidades arquitectónicas.

    Referencias:

    • Neuros center; “¿Qué es la neuroplasticidad?”, 04-10-2022.
    • Edward Frenkel; “Amor y matemáticas “, 2018.
    • Universidad de Cuenca, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Editor: Carlos Jaramillo Medina; “Plan de Estudios, Diseño Curricular de la Carrera”, 2014.
    • Universidad Politécnica de Valencia, Cristina Marco García; “Fachada Norte Museo de las Ciencias”, 06-2011.
    • Diario EL COMERCIO, Andrea Rodríguez Burbano; “Para la madre de todas las ciencias no hay un premio Nobel”, 9-10-2005.
    • Mario Bunge; “Intuición y razón”, 1996.
    • Martín Heidegger, “La pregunta por la cosa”,1985.
    • Varios conceptos en torno a las matemáticas han sido avalados por el Ingeniero Eugenio Reyes Jerves, Profesor Principal de Matemáticas e Instalaciones de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Cuenca.
    • El Profesor Reyes se refiere a la enseñanza de las matemáticas para los estudiantes de arquitectura con este sugerente símil: si un atleta de élite, previo a la competición, requiere realizar ejercicios de calentamiento para alcanzar el mayor rendimiento, también el alumno demanda calentar los motores de la red neuronal de su PLMI para luego resolver de modo sencillo los problemas complejos en los campos de los números, la geometría y la creatividad.
    • La revisión y ajuste de varios conceptos filosóficos son aportes valiosos de Juan Sanmartín Grau.
    • Varias páginas de Wikipedia.  
    • La imagen que acompaña el texto corresponde a uno de los edificios de la “Ciudad de la Artes y las Ciencias” del Arquitecto – Ingeniero Santiago Calatrava (Valencia, España, 1998). Fotografía: Carlos Jaramillo Medina (2014). Sus obras aluden a las formas orgánicas que contienen los secretos numéricos y geométricos de la naturaleza.
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